Por Cash Luna
Lo interesante de cambiar una vida es que cambian los resultados. Lo interesante de renovar la mente es que uno se transforma, y lo interesante de ser transformado es que uno puede experimentar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.
Hay quienes dicen: “Que sea la voluntad de Dios”, y la voluntad del Señor se hace buena, agradable y perfecta en los que son transformados. Si no te transformas, sólo estás viendo qué bien le va a alguien más y te pasarás el resto de la vida viendo cómo Dios bendice a otros. No puedes ser transformado si no renuevas tu forma de pensar. Experimenta y desea tener la experiencia de la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios para tu vida.
En el verso 25 de Mateo 20 dice: “Entonces, Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos”.
La primera cosa que quiero enseñarte es que por años se ha escuchado decir que quien quiera ser el mayor, que sirva. Y con esa enseñanza alrededor del mundo, la gente ha empezado a servir con el objetivo de llegar a ser grande. Entonces, cuando se servía, por dentro quedaba el anhelo de la recompensa de ser el primero o el grande. Pero, la Biblia no dice así, dice que quien quiera ser el mayor será sirviente.
Muchas veces la gente sirve para ser grande y cuando llega el momento de ser promovidos y no son elegidos, se amargan y dicen: “He servido toda mi vida, ¿por qué no me eligieron a mí?” Eso pasa porque la enseñanza está mal porque para empezar no leímos bien.
La Palabra dice que el que quiera ser el mayor será el sirviente, y entonces nunca fuiste el mayor, sólo el sirviente. Si sirves con el afán de ser el mayor, de sirviente no pasas. Dios no promueve a aquellas personas que llevan por dentro el anhelo de ser grandes, lo que los promueve es la carne aunque esté disfrazada de servicio.
En una compañía había un hombre que era el gerente de mercadeo, había estado en ese puesto por varios años, y el subgerente había estado en ese cargo por 19 años. Cuando el gerente murió, ¿quién crees que pensó que iba ser promovido a la gerencia? El subgerente, porque era quien le seguía y tenía 19 años de estar ahí. Este hombre estaba triste porque había perdido un amigo, pero alegre porque sería el gerente. Cuando el gerente de la compañía informó que habría una reunión para anunciar al nuevo gerente, él llegó muy bien vestido pensando que lo ascenderían a él. Su sorpresa fue que nombraron a un joven que tenía cuatro años de estar en la empresa. Desconcertado, llegó a preguntar qué pasó porque creía que le correspondía ascender después de ser 19 años el subgerente. Y el gerente de la compañía le respondió: “Usted ha repetido su primer año 19 veces, todos los años ha hecho lo mismo. Este joven en cuatro años ha innovado la compañía”.
No es por antigüedad que te promueven, ni por servir. Dios no promueve por servir, Él sólo te manda a hacerlo, no te ofrece nada a cambio; por eso Él concluye diciendo en su Palabra: “Yo vine a servir, no ha ser servido, y ha poner mi vida en rescate por muchos”. Él no dijo: “Mi padre me va dar un lugar a su diestra y todo el mundo me va adorar. Por eso es que di mi vida, para que todos me adoren”. La Biblia dice que ante el gozo propuesto, Jesucristo sufrió la contradicción de pecadores. Jesús dio su vida porque la quiso dar.
Él que lleva los anhelos de ser el primero termina de sirviente, no llega a donde quiere porque las intenciones son malas. La intención que uno debe tener al servir no debe ser de autopromoción, ni grandeza, debe ser simple y sencillamente: Servir.
Thursday, May 5, 2011
Todos nos hemos sentido decepcionados en algún momento, de hecho, sería raro que pasemos una semana sin experimentar algún tipo de desánimo. Son muchos los cristianos van por la vida devastados. Eso sucede porque no han aprendido a lidiar con el problema.
La voluntad de Dios no es que uno viva el día de hoy ni cualquier otro día, desalentado, devastado u oprimido. Tan pronto como uno se sienta desalentado debe resistir al diablo y poner su esperanza y confianza en Jesús, uno puede vivir en su paz y su gozo.
Parte del ministerio de Jesús en la tierra era ir bajo la unción del Espíritu Santo, liberando a los oprimidos por el diablo. Este mismo poder esta disponible para nosotros hoy día. A través de Jesús, podemos batallar contra los intentos del enemigo de abrumarnos. Si no lo reprendemos, él tratará de destruirnos.
Cuando el enemigo nos ataca, debemos mantenernos espiritualmente sintonizados de tal manera que podamos discernir lo que está tratando de hacer y echarlo atrás. Con el poder que Jesús nos dejó disponible, no le queda otro remedio más que salir corriendo. Deuteronomio 30:19 nos enseña que tenemos una alternativa:”A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”,
El gozo y la felicidad nacen de adentro.
Cada día podemos escoger entre estar llenos de miseria o tener el gozo del Señor. Podernos ya sea escoger si vamos a escuchar al diablo y permitirle que nos haga sentir miserables, o si lo vamos a resistir para vivir en la plenitud de vida que Dios ha provisto para nosotros.
Necesitamos tomar el Reino de Dios —la riqueza, paz y gozo que se mencionan en Romanos 14:17—Tan pronto se sienta desanimado, detenga al diablo. Debemos pelear la. “buena batalla de la fe” (1 Tim 6:12) en nuestra lucha diaria contra el enemigo, así como en nuestra mente v corazón.
He aprendido seis estrategias que necesitamos usar para derrotar a Satanás:
1.- “Piense con empuje y dinamismo. No se siente a esperar a que sus problemas desaparezcan. Planifique y haga una estrategia, como si se prepararse para una batalla, sobre cómo derrotar al enemigo.
2.- Ore fervientemente. Hebreos 4:16 nos instruye a acercarnos al trono de Dios confiada y audazmente. ¡Eso quiere decir agresivamente! No sea tímido con Dios. Confíe y dígale lo que necesita.
3.- Hable sin temor. I Pedro 4:11 nos dice. “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”. Como hijos de Dios, debemos tener una voz espiritual contra las fuerzas del mal.
4.- Dé en abundancia. La manera en que damos es la manera en que recibimos (lea Lc. 6:38).Ninguna ofrenda es muy pequeña ni muy grande. Dé como Dios da.
5.- Trabaje atentamente. Todo lo que nuestras manos toquen, debe ser con esfuerzo y empeño (vea Ec 9:10). No afronte las tareas con temor y deseos de escapar, Deje que el Espíritu termine la labor.
6.- Ame incondicionalmente. Como hijos de Dios, debemos amar a los demás como Dios nos ama, y eso significa de una forma sacrificada.
Usted puede aprender a defenderse contra la desilusión al enfocarse en Dios, meditando en sus promesas, confesando su Palabra, a sí como presentando su situación ante El. No importa lo que haya perdido o lo mal que se sienta, usted tiene la capacidad de dirigir sus pensamientos hacia lo positivo o lo negativo.
Haga un inventario de lo que ha dejado, no de lo que ha perdido. Esto hace que mantenga su mente en el presente, donde Dios está. Recuerde. Jesús se llamó a si mismo el “Yo Soy “, no el “Yo era” ni el “Yo seré”.
El está aquí para usted. ¡Hoy es el día en que usted puede tener gozo
La voluntad de Dios no es que uno viva el día de hoy ni cualquier otro día, desalentado, devastado u oprimido. Tan pronto como uno se sienta desalentado debe resistir al diablo y poner su esperanza y confianza en Jesús, uno puede vivir en su paz y su gozo.
Parte del ministerio de Jesús en la tierra era ir bajo la unción del Espíritu Santo, liberando a los oprimidos por el diablo. Este mismo poder esta disponible para nosotros hoy día. A través de Jesús, podemos batallar contra los intentos del enemigo de abrumarnos. Si no lo reprendemos, él tratará de destruirnos.
Cuando el enemigo nos ataca, debemos mantenernos espiritualmente sintonizados de tal manera que podamos discernir lo que está tratando de hacer y echarlo atrás. Con el poder que Jesús nos dejó disponible, no le queda otro remedio más que salir corriendo. Deuteronomio 30:19 nos enseña que tenemos una alternativa:”A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”,
El gozo y la felicidad nacen de adentro.
Cada día podemos escoger entre estar llenos de miseria o tener el gozo del Señor. Podernos ya sea escoger si vamos a escuchar al diablo y permitirle que nos haga sentir miserables, o si lo vamos a resistir para vivir en la plenitud de vida que Dios ha provisto para nosotros.
Necesitamos tomar el Reino de Dios —la riqueza, paz y gozo que se mencionan en Romanos 14:17—Tan pronto se sienta desanimado, detenga al diablo. Debemos pelear la. “buena batalla de la fe” (1 Tim 6:12) en nuestra lucha diaria contra el enemigo, así como en nuestra mente v corazón.
He aprendido seis estrategias que necesitamos usar para derrotar a Satanás:
1.- “Piense con empuje y dinamismo. No se siente a esperar a que sus problemas desaparezcan. Planifique y haga una estrategia, como si se prepararse para una batalla, sobre cómo derrotar al enemigo.
2.- Ore fervientemente. Hebreos 4:16 nos instruye a acercarnos al trono de Dios confiada y audazmente. ¡Eso quiere decir agresivamente! No sea tímido con Dios. Confíe y dígale lo que necesita.
3.- Hable sin temor. I Pedro 4:11 nos dice. “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”. Como hijos de Dios, debemos tener una voz espiritual contra las fuerzas del mal.
4.- Dé en abundancia. La manera en que damos es la manera en que recibimos (lea Lc. 6:38).Ninguna ofrenda es muy pequeña ni muy grande. Dé como Dios da.
5.- Trabaje atentamente. Todo lo que nuestras manos toquen, debe ser con esfuerzo y empeño (vea Ec 9:10). No afronte las tareas con temor y deseos de escapar, Deje que el Espíritu termine la labor.
6.- Ame incondicionalmente. Como hijos de Dios, debemos amar a los demás como Dios nos ama, y eso significa de una forma sacrificada.
Usted puede aprender a defenderse contra la desilusión al enfocarse en Dios, meditando en sus promesas, confesando su Palabra, a sí como presentando su situación ante El. No importa lo que haya perdido o lo mal que se sienta, usted tiene la capacidad de dirigir sus pensamientos hacia lo positivo o lo negativo.
Haga un inventario de lo que ha dejado, no de lo que ha perdido. Esto hace que mantenga su mente en el presente, donde Dios está. Recuerde. Jesús se llamó a si mismo el “Yo Soy “, no el “Yo era” ni el “Yo seré”.
El está aquí para usted. ¡Hoy es el día en que usted puede tener gozo
"Disfrute la vida diaria"
Todos nos hemos sentido decepcionados en algún momento, de hecho, sería raro que pasemos una semana sin experimentar algún tipo de desánimo. Son muchos los cristianos van por la vida devastados. Eso sucede porque no han aprendido a lidiar con el problema.
La voluntad de Dios no es que uno viva el día de hoy ni cualquier otro día, desalentado, devastado u oprimido. Tan pronto como uno se sienta desalentado debe resistir al diablo y poner su esperanza y confianza en Jesús, uno puede vivir en su paz y su gozo.
Parte del ministerio de Jesús en la tierra era ir bajo la unción del Espíritu Santo, liberando a los oprimidos por el diablo. Este mismo poder esta disponible para nosotros hoy día. A través de Jesús, podemos batallar contra los intentos del enemigo de abrumarnos. Si no lo reprendemos, él tratará de destruirnos.
Cuando el enemigo nos ataca, debemos mantenernos espiritualmente sintonizados de tal manera que podamos discernir lo que está tratando de hacer y echarlo atrás. Con el poder que Jesús nos dejó disponible, no le queda otro remedio más que salir corriendo. Deuteronomio 30:19 nos enseña que tenemos una alternativa:”A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”,
El gozo y la felicidad nacen de adentro.
Cada día podemos escoger entre estar llenos de miseria o tener el gozo del Señor. Podernos ya sea escoger si vamos a escuchar al diablo y permitirle que nos haga sentir miserables, o si lo vamos a resistir para vivir en la plenitud de vida que Dios ha provisto para nosotros.
Necesitamos tomar el Reino de Dios —la riqueza, paz y gozo que se mencionan en Romanos 14:17—Tan pronto se sienta desanimado, detenga al diablo. Debemos pelear la. “buena batalla de la fe” (1 Tim 6:12) en nuestra lucha diaria contra el enemigo, así como en nuestra mente v corazón.
He aprendido seis estrategias que necesitamos usar para derrotar a Satanás:
1.- “Piense con empuje y dinamismo. No se siente a esperar a que sus problemas desaparezcan. Planifique y haga una estrategia, como si se prepararse para una batalla, sobre cómo derrotar al enemigo.
2.- Ore fervientemente. Hebreos 4:16 nos instruye a acercarnos al trono de Dios confiada y audazmente. ¡Eso quiere decir agresivamente! No sea tímido con Dios. Confíe y dígale lo que necesita.
3.- Hable sin temor. I Pedro 4:11 nos dice. “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”. Como hijos de Dios, debemos tener una voz espiritual contra las fuerzas del mal.
4.- Dé en abundancia. La manera en que damos es la manera en que recibimos (lea Lc. 6:38).Ninguna ofrenda es muy pequeña ni muy grande. Dé como Dios da.
5.- Trabaje atentamente. Todo lo que nuestras manos toquen, debe ser con esfuerzo y empeño (vea Ec 9:10). No afronte las tareas con temor y deseos de escapar, Deje que el Espíritu termine la labor.
6.- Ame incondicionalmente. Como hijos de Dios, debemos amar a los demás como Dios nos ama, y eso significa de una forma sacrificada.
Usted puede aprender a defenderse contra la desilusión al enfocarse en Dios, meditando en sus promesas, confesando su Palabra, a sí como presentando su situación ante El. No importa lo que haya perdido o lo mal que se sienta, usted tiene la capacidad de dirigir sus pensamientos hacia lo positivo o lo negativo.
Haga un inventario de lo que ha dejado, no de lo que ha perdido. Esto hace que mantenga su mente en el presente, donde Dios está. Recuerde. Jesús se llamó a si mismo el “Yo Soy “, no el “Yo era” ni el “Yo seré”.
El está aquí para usted. ¡Hoy es el día en que usted puede tener gozo
La voluntad de Dios no es que uno viva el día de hoy ni cualquier otro día, desalentado, devastado u oprimido. Tan pronto como uno se sienta desalentado debe resistir al diablo y poner su esperanza y confianza en Jesús, uno puede vivir en su paz y su gozo.
Parte del ministerio de Jesús en la tierra era ir bajo la unción del Espíritu Santo, liberando a los oprimidos por el diablo. Este mismo poder esta disponible para nosotros hoy día. A través de Jesús, podemos batallar contra los intentos del enemigo de abrumarnos. Si no lo reprendemos, él tratará de destruirnos.
Cuando el enemigo nos ataca, debemos mantenernos espiritualmente sintonizados de tal manera que podamos discernir lo que está tratando de hacer y echarlo atrás. Con el poder que Jesús nos dejó disponible, no le queda otro remedio más que salir corriendo. Deuteronomio 30:19 nos enseña que tenemos una alternativa:”A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”,
El gozo y la felicidad nacen de adentro.
Cada día podemos escoger entre estar llenos de miseria o tener el gozo del Señor. Podernos ya sea escoger si vamos a escuchar al diablo y permitirle que nos haga sentir miserables, o si lo vamos a resistir para vivir en la plenitud de vida que Dios ha provisto para nosotros.
Necesitamos tomar el Reino de Dios —la riqueza, paz y gozo que se mencionan en Romanos 14:17—Tan pronto se sienta desanimado, detenga al diablo. Debemos pelear la. “buena batalla de la fe” (1 Tim 6:12) en nuestra lucha diaria contra el enemigo, así como en nuestra mente v corazón.
He aprendido seis estrategias que necesitamos usar para derrotar a Satanás:
1.- “Piense con empuje y dinamismo. No se siente a esperar a que sus problemas desaparezcan. Planifique y haga una estrategia, como si se prepararse para una batalla, sobre cómo derrotar al enemigo.
2.- Ore fervientemente. Hebreos 4:16 nos instruye a acercarnos al trono de Dios confiada y audazmente. ¡Eso quiere decir agresivamente! No sea tímido con Dios. Confíe y dígale lo que necesita.
3.- Hable sin temor. I Pedro 4:11 nos dice. “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”. Como hijos de Dios, debemos tener una voz espiritual contra las fuerzas del mal.
4.- Dé en abundancia. La manera en que damos es la manera en que recibimos (lea Lc. 6:38).Ninguna ofrenda es muy pequeña ni muy grande. Dé como Dios da.
5.- Trabaje atentamente. Todo lo que nuestras manos toquen, debe ser con esfuerzo y empeño (vea Ec 9:10). No afronte las tareas con temor y deseos de escapar, Deje que el Espíritu termine la labor.
6.- Ame incondicionalmente. Como hijos de Dios, debemos amar a los demás como Dios nos ama, y eso significa de una forma sacrificada.
Usted puede aprender a defenderse contra la desilusión al enfocarse en Dios, meditando en sus promesas, confesando su Palabra, a sí como presentando su situación ante El. No importa lo que haya perdido o lo mal que se sienta, usted tiene la capacidad de dirigir sus pensamientos hacia lo positivo o lo negativo.
Haga un inventario de lo que ha dejado, no de lo que ha perdido. Esto hace que mantenga su mente en el presente, donde Dios está. Recuerde. Jesús se llamó a si mismo el “Yo Soy “, no el “Yo era” ni el “Yo seré”.
El está aquí para usted. ¡Hoy es el día en que usted puede tener gozo
El don de la profecía
El don de la profecía es uno de los dones mas maravillosos que posee el cuerpo de Cristo.
¿Que es el don de la profecía?
Es un don sobrenatural que Dios da a la iglesia para recibir divinamente un mensaje del mismo corazón de Dios, para las cosas distantes o futuras.
En 1° Corintios 12:10, Pablo habla acerca de este don.
Es un don que dios a elegido para bendecir a su pueblo. La palabra profética puede ser personal, grupal o algo más masivo como a una congregación.
¿Cuál es el propósito de la profecía?
Edificar, exhortar y consolar.
Edificar: es construir buenos cimientos en la vida de una persona o congregación, infundir buenas actitudes, es formar a la persona o a la iglesia a la medida, estatura y plenitud de Cristo.
Dentro de la profecía encontramos palabra de dirección, en lo personal muchas veces e recibido esta clase de palabra, en Hch 9:10-18 vemos a un discípulo llamado Ananias, que recibe una visión de parte de Dios con instrucciones especificas, para que pusiera sus manos sobre Saulo y orara para que este recobrara la vista. Recordemos hermanos que en ese momento Saulo no era Pablo, el que después comenzaba sus cartas diciendo gracia y paz sea a vosotros, sino todo lo contrario, era un hombre que perseguía y encerraba a los miembros de la iglesia en la cárcel, Hechos 8:3, fue el mismo que estubo de acuerdo con la muerte de Esteban el primer mártir de Hch 8:1.
Vemos también en el antiguo testamento en 1° de Samuel 15:3 como Samuel da instrucciones especificas al rey Saúl, diciéndole: Destruye Amalec y todo lo que él tiene hombre, mujer, niño, vacas, ovejas, etc.
Luego vemos él versículo 9, como Saúl desobedece la palabra dada de parte de Dios sobre el profeta Samuel. Notamos claramente que por medio de la profecía Dios da dirección, instrucción, y dos claros ejemplos de obedecer o no a lo que Dios les estaba mandando a hacer.
La palabra profética dada en estos casos es para accionar, inmediata.
También puede ser una palabra de comisión, para comisionar a una persona al ministerio. Cuántos de nosotros recibimos alguna vez una palabra sobre lo que Dios va a hacer en nuestro ministerio, en nuestras familias, tal vez en negocios que debemos emprender.
Es verdad que la profecía suena a veces algo misterioso, no debemos tener temor a una palabra profética, ni tampoco tomarla a la ligera.
1° Tesalonicenses 5:19-21 "... No apaguéis al espíritu, no menospreciéis las profecías, exadminadlo todo y retened lo bueno"
Exhorta: Es corregir cuando nos estamos desviando del plan de Dios, para nuestras vidas. Siempre la palabra tiene que ser dada con amor y nunca si es personal delante de otras personas, no se trata de humillar a la persona ni mucho menos herirla, es únicamente con el fin de traer corrección, luz a la persona para que su vida crezca y sea de bendición para otros.
Consolar: 2° Corintios 1:3, Bendito sea el Dios y el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación.
Dios usa la profecía para aliviar nuestras almas de la aflicción para traer refrigerio a nuestros huesos, para levantarnos, sostenernos, y así poder soportar con paciencia las dificultades que debemos como hijos de Dios afrontar.
Cuando recibimos una palabra profética tenemos que tener en cuenta varios puntos.
•
¿La persona de la cual recibí la palabra profética es de buen testimonio?
•
¿Hay frutos en su vida? ¿Vive lo que predica?
•
Debemos examinar la profecía e ir a la fuente que es la palabra de Dios.
•
Tenemos que orar por la palabra dada.
•
Es una confirmación a nuestro espíritu.
•
Saber que la palabra que recibimos puede pasar mucho tiempo antes que se cumpla.
•
No dejar que el diablo quiera arrancar la palabra profética de nuestros corazones.
•
Saber que toda palabra profética esta condicionada.
Tenemos una idea equivocada de la palabra profética y decimos: Dios me hablo que me va a levantar como pastor y me va a dar una iglesia grande con muchos miembros. Y me siento pasivo a esperar que la palabra se cumpla. Pasaron 10 años y esa palabra no se cumplió, le hechamos la culpa a Dios, pensamos: ¿Acaso Dios se equivoco? No Dios nunca se equivoca. En vez de hecharle la culpa a Dios, yo me pregunto: ¿qué hicimos nosotros todos esto años para que esa palabra se cumpla?
¿Tuvimos vida de adoración? ¿Nos rendimos totalmente a el? ¿Estudiamos la Biblia, la palabra de Dios cada día de nuestras vidas? ¿Vivimos bajo obediencia y sujeción de nuestros pastores y lideres? ¿Accionamos por fe la palabra dada?
Hermano Dios nos da la palabra profética, nos capacita, nos provee las herramientas, nos da el poder de su Espíritu Santo, nos promete sostenernos en los momentos difíciles, y nos asegura el éxito, el resto todo depende e nosotros.
Por eso hermanos abracemos la palabra profética, llevemos una vida de obediencia, santidad, fe y oración.
Entonces Dios cumplirá su propósito en ti y en mi.
¿Que es el don de la profecía?
Es un don sobrenatural que Dios da a la iglesia para recibir divinamente un mensaje del mismo corazón de Dios, para las cosas distantes o futuras.
En 1° Corintios 12:10, Pablo habla acerca de este don.
Es un don que dios a elegido para bendecir a su pueblo. La palabra profética puede ser personal, grupal o algo más masivo como a una congregación.
¿Cuál es el propósito de la profecía?
Edificar, exhortar y consolar.
Edificar: es construir buenos cimientos en la vida de una persona o congregación, infundir buenas actitudes, es formar a la persona o a la iglesia a la medida, estatura y plenitud de Cristo.
Dentro de la profecía encontramos palabra de dirección, en lo personal muchas veces e recibido esta clase de palabra, en Hch 9:10-18 vemos a un discípulo llamado Ananias, que recibe una visión de parte de Dios con instrucciones especificas, para que pusiera sus manos sobre Saulo y orara para que este recobrara la vista. Recordemos hermanos que en ese momento Saulo no era Pablo, el que después comenzaba sus cartas diciendo gracia y paz sea a vosotros, sino todo lo contrario, era un hombre que perseguía y encerraba a los miembros de la iglesia en la cárcel, Hechos 8:3, fue el mismo que estubo de acuerdo con la muerte de Esteban el primer mártir de Hch 8:1.
Vemos también en el antiguo testamento en 1° de Samuel 15:3 como Samuel da instrucciones especificas al rey Saúl, diciéndole: Destruye Amalec y todo lo que él tiene hombre, mujer, niño, vacas, ovejas, etc.
Luego vemos él versículo 9, como Saúl desobedece la palabra dada de parte de Dios sobre el profeta Samuel. Notamos claramente que por medio de la profecía Dios da dirección, instrucción, y dos claros ejemplos de obedecer o no a lo que Dios les estaba mandando a hacer.
La palabra profética dada en estos casos es para accionar, inmediata.
También puede ser una palabra de comisión, para comisionar a una persona al ministerio. Cuántos de nosotros recibimos alguna vez una palabra sobre lo que Dios va a hacer en nuestro ministerio, en nuestras familias, tal vez en negocios que debemos emprender.
Es verdad que la profecía suena a veces algo misterioso, no debemos tener temor a una palabra profética, ni tampoco tomarla a la ligera.
1° Tesalonicenses 5:19-21 "... No apaguéis al espíritu, no menospreciéis las profecías, exadminadlo todo y retened lo bueno"
Exhorta: Es corregir cuando nos estamos desviando del plan de Dios, para nuestras vidas. Siempre la palabra tiene que ser dada con amor y nunca si es personal delante de otras personas, no se trata de humillar a la persona ni mucho menos herirla, es únicamente con el fin de traer corrección, luz a la persona para que su vida crezca y sea de bendición para otros.
Consolar: 2° Corintios 1:3, Bendito sea el Dios y el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación.
Dios usa la profecía para aliviar nuestras almas de la aflicción para traer refrigerio a nuestros huesos, para levantarnos, sostenernos, y así poder soportar con paciencia las dificultades que debemos como hijos de Dios afrontar.
Cuando recibimos una palabra profética tenemos que tener en cuenta varios puntos.
•
¿La persona de la cual recibí la palabra profética es de buen testimonio?
•
¿Hay frutos en su vida? ¿Vive lo que predica?
•
Debemos examinar la profecía e ir a la fuente que es la palabra de Dios.
•
Tenemos que orar por la palabra dada.
•
Es una confirmación a nuestro espíritu.
•
Saber que la palabra que recibimos puede pasar mucho tiempo antes que se cumpla.
•
No dejar que el diablo quiera arrancar la palabra profética de nuestros corazones.
•
Saber que toda palabra profética esta condicionada.
Tenemos una idea equivocada de la palabra profética y decimos: Dios me hablo que me va a levantar como pastor y me va a dar una iglesia grande con muchos miembros. Y me siento pasivo a esperar que la palabra se cumpla. Pasaron 10 años y esa palabra no se cumplió, le hechamos la culpa a Dios, pensamos: ¿Acaso Dios se equivoco? No Dios nunca se equivoca. En vez de hecharle la culpa a Dios, yo me pregunto: ¿qué hicimos nosotros todos esto años para que esa palabra se cumpla?
¿Tuvimos vida de adoración? ¿Nos rendimos totalmente a el? ¿Estudiamos la Biblia, la palabra de Dios cada día de nuestras vidas? ¿Vivimos bajo obediencia y sujeción de nuestros pastores y lideres? ¿Accionamos por fe la palabra dada?
Hermano Dios nos da la palabra profética, nos capacita, nos provee las herramientas, nos da el poder de su Espíritu Santo, nos promete sostenernos en los momentos difíciles, y nos asegura el éxito, el resto todo depende e nosotros.
Por eso hermanos abracemos la palabra profética, llevemos una vida de obediencia, santidad, fe y oración.
Entonces Dios cumplirá su propósito en ti y en mi.
EXISTENCIA DEL ALMA
(Salmo 8; Mateo 10:28 y 16:26)
Introducción
(Véase anécdota Nietzche y el guarda del parque.) Ciertamente las preguntas: ¿Qué soy en el mundo? ¿Qué papel ocupamos los seres humanos en el inmenso Universo? ¿Por qué existimos? ¿En virtud de qué podemos darnos cuenta de nuestra existencia?, son preguntas que no puede menos que hacerse todo hombre pensador.
David no sabía nada de lo que la ciencia nos ha revelado cerca de la grandeza del Universo; sin embargo, comparando la pequeñez del hombre con las cosas que él conocía y veía, y en un arrebato de inspiración, exclama: "¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?" Ciertamente, considerado como materia, el hombre más apuesto y robusto, es bien poca cosa en un mundo de cuarenta millones de metros de circunferencia y de billones de quintales de peso. Pero David ve en él mucho más que un compuesto de materia: un ángel en estuche carnal (vers. 5) y Jesús, que conocía las cosas mejor que David, lo pone en más alta estima (Mateo 16:26). ¿Por qué? El hombre es un ser espiritual que siente, medita, sabe, ama, vive ahora y vivirá por la eternidad, y Dios, que es también espíritu pero infinito, se preocupa del hombre más que de cualquier otro ser material. No mira su pequeñez sino sus facultades.
Suponed un padre rico que ve incendiado su palacio, en el cual se halla un hijito de pocos años. No apreciará la muerte de su hijo como la pérdida de 30 ó 35 kilos de materia que se carboniza. Su hijo ha venido de él, lleva su imagen, algo de su carácter, y facultades capaces de desarrollarse: todo lo cual, no poseen su palacio, ni sus muebles, ni sus máquinas. Por esto se lanzará a las llamas clamando: "Salvad a mi hijo."
1. El hombre lleva la imagen de Dios
Todos los hombres llevamos la imagen del Dios invisible. Poseemos facultades que sólo Dios puede tener y que no se hallan en otros seres. Estudiando la naturaleza descubrimos las huellas de un Ser Inteligente dotado de voluntad, de iniciativa, de sabiduría y poder inmensos, el cual ha organizado con designio y previsión admirables el Universo que nos rodea. Estas cualidades innegables que reconocemos en el Creador, las encontramos en nosotros mismos. No se podría decir de un animal que es "imagen de Dios". Este tiene cuerpo y cerebro maravillosos, pero sus facultades no corresponden a las que debe haber en la Divinidad.
Se ha observado que los animales hacen todas las cosas atraídos por sensaciones físicas: hambre, sed, deseo sexual, etcétera, o bien por un impulso interior que viene de Dios como ley general y se llama instinto. No hay en ellos iniciativa intelectual, ni tampoco progreso. El pájaro nunca ha sabido inventar una cubierta para preservar su nido de la lluvia. El conejo nunca ha ideado formar habitaciones en su madriguera. La abeja construye un panal que deja admirado al más sabio geómetra, pero es obra de la especie (o sea, de Dios por la ley del instinto), no suya propia.
Por maravilloso que sea el instinto, no revela personalidad. Golondrinas con cabezas más grandes o más pequeñas, con más o menos materia gris, construyen sus niños igual. Pero un hombre no hace lo que otro hombre. Las pinturas de Velásquez o la música de Bach no los pueden idear otros hombres. El espíritu humano no sólo tiene facilidades para aprender sino que puede crear. El más sencillo obrero es un creador de modelos en su mente, a los que dará pronto forma si tiene materiales a su disposición. ¿A quién parece este pequeño creador de la tierra sino a su Padre Creador supremo de los cielos?
2. El hombre posee virtudes morales
Hemos descubierto que Dios es bueno al examinar las obras de la Naturaleza. Lo que parecen males, no son sino accidentes inevitables, algunos encaminados a mayor bien, e infinidad de detalles el Creador ha procurado poner elementos de felicidad para todas sus criaturas que revelan su carácter bondadoso. La Biblia nos habla del amor de Dios en otro terreno más elevado, el de la Redención (Juan 3:16). Por ello concuerdan perfectamente el libro de la Revelación y el de la Naturaleza.
El hombre creado a imagen de Dios, conserva, aunque medio borrados por el pecado, estos distintivos de su origen. Posee sentimientos de compasión, de bondad, de ternura (no sólo hacia su prole, como los animales por instinto), sino hacia todos los otros seres. ¿Por qué? Porque Dios es amor.
Por la misma razón poseemos conciencia moral. ¿Quién es, en efecto, este yo que se levanta contra el otro yo para juzgarle y condenarle en nuestro fuero interno, aun cuando el motivo de la reprensión sea algo sumamente favorable a nosotros mismos? ¿Es un nervio que reprende a otros nervios de nuestro cuerpo? ¿Es un músculo que reacciona contra otros músculos? ¿Es, en una palabra, la materia condenando a la materia?
El animal se encuentra perfectamente satisfecho con saciar sus instintos, pero el hombre es atormentado por su conciencia si aquella satisfacción es en perjuicio de un prójimo. ¿Por qué? Porque Dios es justicia, y llevamos algo dentro de nosotros de ese atributo divino. Aun los hombres más relajados, más degenerados y crueles, tienen a veces algún rasgo de nobleza. Estos vestigios que nos quedan de la "imagen de Dios", prueban nuestro origen superior, y como consecuencia lógica un destino superior que el que nos presentan los filósofos de la "Nada".
3. El alma no es el cerebro
Nuestro yo no es ese pobre cuerpo que nos sirve de habitación. Muchos confunden el ser con el instrumento, pero el instrumento material no puede ser causa eficiente del pensamiento. ¿Cómo una vibración del tímpano puede convertirse en sentimiento de odio o de amor, de placer o de tristeza? ¿Quién se alegra o entristece? ¿Las neuronas, o sea, las células cerebrales? No, éstas son meros agentes transmisores, pues como dicen los sicólogos, no podemos imaginar el cerebro como un productor y receptor de imágenes que nadie recibe, que nadie recoge e interpreta. "Yo estoy triste con la noticia" no puede traducirse «una serie de imágenes dentro de mi cerebro se han puesto tristes». Sin el "yo" las más admirables operaciones de la perfectísima computadora del cerebro, nada son ni significan.
El cerebro es, ciertamente, la oficina del alma; y es maravillosa en su configuración y organización. Allí el alma archiva sus recuerdos. Pero debe haber algo más que un archivo. Por ejemplo, cuando olvidamos una cosa y la tenemos, como vulgarmente se dice, "en la punta de la lengua", alguien recuerda que otros detalles están ahí, y no dispone de ellos. Quizás el nombre de una ciudad, o de una persona.
¿Quién es el que posee el recuerdo del hecho, o de la cosa, pero carece del detalle perdido y lo manda buscar dentro de su archivo físico de neuronas? ¿Quién es el que "sabe" que lo "debe saber"? Es sin duda el "yo" extra-físico que llamamos "alma".
Tenemos muchos motivos para creer que el cuerpo es tan sólo el instrumento del alma, y sin duda alguna es el más adecuado para ella. Un cuerpo de ave o de pez, dotados de espíritu, habrían tenido grandes dificultades para poner en práctica sus pensamientos. Otros seres, muy semejantes a nosotros en cuerpo físico, pero no en inteligencia (los monos), parecen haber sido puestos para probarnos que la inmensa diferencia no consiste en formas o estructuras corporales, sino en algo extra-físico superior a la materia.
4. El alma es inmortal
a) Nos lo dice la lógica. No es material, y si la materia no se pierde, sino que se transforma, algo debe ocurrir con el alma. Si es hecha a imagen de Dios, y Dios es eterno, propio es que ella lo sea también.
b) Nos lo demuestra la gradación en la Naturaleza. Observamos en ella tres reinos: el mineral, vegetal y animal, en cuya cumbre se encuentra el hombre. Pero si la muerte nos destruyese por entero sería el retorno brusco de lo superior a lo inferior, del espíritu inteligente al polvo de la tierra. ¿Qué objeto tendría en tal caso la Creación entera? Pero si el mundo y el universo son habitaciones para educar seres morales y eternos, se explica la solicitud del Creador en beneficio de sus hijos.
c) Nos lo dice nuestra conciencia. ¿De dónde le vino al nombre la idea de inmortalidad si Dios no la reveló? Sería una burla demasiado cruel darnos el deseo y no satisfacerlo. El hecho de que el hombre haya pensado si tiene alma inmortal, es la mejor prueba de que la tiene, ya que a ningún animal se le ha ocurrido semejante duda.
d) Nos lo dice Cristo. El gran revelador de Dios a la humanidad afirma: "No temáis a los que matan el cuerpo" (Mateo 10:26). "Dios no es Dios de muertos.... porque todos viven a El" (Lucas 20:38).
La inmortalidad es la clave por la que el Nuevo Testamento resuelve todos los enigmas morales. La solución de todas las injusticias que padecemos, y la más gloriosa de las esperanzas. ¿Qué importa ya en tal caso la enfermedad y la vejez? (2.a Corintios 5:1). ¿Qué importa la misma muerte? Filipenses 1:21).
5. El alma puede perderse
Todo espíritu manchado por el pecado no puede entrar en a Vida donde reina la armonía de la perfección de los hijos le Dios. Este es el gran peligro acerca del cual Cristo nos vino a advertir (Juan 3:15 y Lucas 13:28).
Es la pérdida más terrible por ser irreparable. Todas las pérdidas humanas, de intereses o de salud pueden remediarse. Pero no poseemos más que un alma: si la perdemos, cuando Dios la pone a prueba, queda perdida para siempre. (Véase anécdota Pérdida irreparable.)
No estamos capacitados para definir en detalle lo que significa la perdición, pero debe ser algo bastante terrible, cuando decidió el Verbo de Dios a encarnarse y sufrir tanto con objeto de librarnos de semejante tragedia. Para evitarla es indispensable, empero, no solamente su sacrificio sino nuestra aceptación del mismo. De ahí tantas exhortaciones del Hijo de Dios al arrepentimiento y a la fe (Marcos 1:15 y Juan 5:40).
6. El alma puede salvarse
En otra frase más moderna, menos teológico-escolástica, "puede cumplir su destino". Según Hebreos 2:10, el Creador tuvo un gran propósito desde el principio de la raza, «llevar a la gloria a muchos hijos. (Véase anécdota Dos modos de imaginarnos a Dios.) Podemos malograr el propósito de Dios y perdernos, o ajustamos a él y salvarnos. ¿Cómo? Aceptando el medio de salvación por El dispuesto. Dios envió a Cristo a morir por nuestros pecados para poder perdonarnos con justicia, y al propio tiempo mover nuestro corazón retrotrayéndonos a una obediencia voluntaria y gozosa, la obediencia por amor, por gratitud por el afecto que su sacrificio ha levantado en nuestros corazones. ¿Lo haremos? ¿Corresponderemos al sublime propósito que Dios ha tenido de salvar nuestras almas?
7. ¿Qué significa la salvación del alma?
El alma humana, por ser espiritual y por ende inmortal, tiene posibilidades insospechadas, inimaginables desde este encierro de carne mortal en que nos hallamos. Puede observarse la grandeza de tal propósito en Juan 17:24; Juan 14: 1-3 y Efesios 1:11-12. (Breve glosario de tales textos según el tiempo y las circunstancias).
Aún estamos a tiempo para salvar nuestra alma inmortal. Hagamos caso de las palabras de Cristo. Tomemos en serio el asunto. Démosle el valor que tiene. Lo peor de la condenación será la idea de: "Podía ser feliz y no lo fui, podía salvarme y me condené." Quiera Dios que ninguno de los presentes tenga que decirlo.
ANÉCDOTAS
NIETZCHE Y EL GUARDA DEL PARQUE
Se cuenta del gran filósofo ateo Nietzche —quien después de haber escrito enjundiosos libros terminó su vida en un manicomio— que cierto día, hallándose sentado en un parque de Berlín le pasó desapercibida la hora del cierre. Un guarda tomándole por un viajero vagabundo que intentaba pasar la noche en el parque, se le acercó y le dijo:
—¿No ha oído usted la sirena de cierre? Dígame: ¿Quién es usted? ¿De dónde viene? ¿A dónde va? —A lo que Nietzche replicó:
—Esto es precisamente lo que me he estado preguntando desde hace cuarenta años y aún no he llegado a saberlo. ¿Podría decírmelo usted?
PERDIDA IRREPARABLE
Un hombre deseoso de adquirir fortuna vendió todo lo que tenía para trasladarse a California. Allí trabajó durante 16 años sin conocer descanso buscando el codiciado polvo de oro, logrando con el tiempo reunir una gran fortuna, la cual (en aquel tiempo cuando no existían las actuales facilidades bancarias), convirtió en un valioso diamante que se proponía vender en Europa por una cantidad que le haría rico durante el resto de sus vidas. Pero un día en que estaba mostrando la preciosa joya a unos amigos de viaje, un movimiento del buque le hizo perder el equilibrio, con tan mala suerte que el diamante resbaló de sus manos yendo a parar al mar. ¡Qué terrible momento! Pero es peor la pérdida del alma.
DOS MODOS DE IMAGINARNOS A DIOS
Alguien ha dicho que considerando las maravillosísimas disposiciones de la Naturaleza y el fracaso que representa la muerte para la vida, sobre todo en lo que al ser humano se refiere, o bien debemos imaginarnos a Dios como un niño que hace burbujas de jabón por el gusto de ver cómo se deshacen, o tenemos que considerar a Dios como a un padre que está educando a una familia para la Eternidad. ¿Cuál de los dos conceptos es más digno del Creador, y sobre todo, de un Creador sapientísimo como el que nos revelan las obras de la Naturaleza?
Introducción
(Véase anécdota Nietzche y el guarda del parque.) Ciertamente las preguntas: ¿Qué soy en el mundo? ¿Qué papel ocupamos los seres humanos en el inmenso Universo? ¿Por qué existimos? ¿En virtud de qué podemos darnos cuenta de nuestra existencia?, son preguntas que no puede menos que hacerse todo hombre pensador.
David no sabía nada de lo que la ciencia nos ha revelado cerca de la grandeza del Universo; sin embargo, comparando la pequeñez del hombre con las cosas que él conocía y veía, y en un arrebato de inspiración, exclama: "¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?" Ciertamente, considerado como materia, el hombre más apuesto y robusto, es bien poca cosa en un mundo de cuarenta millones de metros de circunferencia y de billones de quintales de peso. Pero David ve en él mucho más que un compuesto de materia: un ángel en estuche carnal (vers. 5) y Jesús, que conocía las cosas mejor que David, lo pone en más alta estima (Mateo 16:26). ¿Por qué? El hombre es un ser espiritual que siente, medita, sabe, ama, vive ahora y vivirá por la eternidad, y Dios, que es también espíritu pero infinito, se preocupa del hombre más que de cualquier otro ser material. No mira su pequeñez sino sus facultades.
Suponed un padre rico que ve incendiado su palacio, en el cual se halla un hijito de pocos años. No apreciará la muerte de su hijo como la pérdida de 30 ó 35 kilos de materia que se carboniza. Su hijo ha venido de él, lleva su imagen, algo de su carácter, y facultades capaces de desarrollarse: todo lo cual, no poseen su palacio, ni sus muebles, ni sus máquinas. Por esto se lanzará a las llamas clamando: "Salvad a mi hijo."
1. El hombre lleva la imagen de Dios
Todos los hombres llevamos la imagen del Dios invisible. Poseemos facultades que sólo Dios puede tener y que no se hallan en otros seres. Estudiando la naturaleza descubrimos las huellas de un Ser Inteligente dotado de voluntad, de iniciativa, de sabiduría y poder inmensos, el cual ha organizado con designio y previsión admirables el Universo que nos rodea. Estas cualidades innegables que reconocemos en el Creador, las encontramos en nosotros mismos. No se podría decir de un animal que es "imagen de Dios". Este tiene cuerpo y cerebro maravillosos, pero sus facultades no corresponden a las que debe haber en la Divinidad.
Se ha observado que los animales hacen todas las cosas atraídos por sensaciones físicas: hambre, sed, deseo sexual, etcétera, o bien por un impulso interior que viene de Dios como ley general y se llama instinto. No hay en ellos iniciativa intelectual, ni tampoco progreso. El pájaro nunca ha sabido inventar una cubierta para preservar su nido de la lluvia. El conejo nunca ha ideado formar habitaciones en su madriguera. La abeja construye un panal que deja admirado al más sabio geómetra, pero es obra de la especie (o sea, de Dios por la ley del instinto), no suya propia.
Por maravilloso que sea el instinto, no revela personalidad. Golondrinas con cabezas más grandes o más pequeñas, con más o menos materia gris, construyen sus niños igual. Pero un hombre no hace lo que otro hombre. Las pinturas de Velásquez o la música de Bach no los pueden idear otros hombres. El espíritu humano no sólo tiene facilidades para aprender sino que puede crear. El más sencillo obrero es un creador de modelos en su mente, a los que dará pronto forma si tiene materiales a su disposición. ¿A quién parece este pequeño creador de la tierra sino a su Padre Creador supremo de los cielos?
2. El hombre posee virtudes morales
Hemos descubierto que Dios es bueno al examinar las obras de la Naturaleza. Lo que parecen males, no son sino accidentes inevitables, algunos encaminados a mayor bien, e infinidad de detalles el Creador ha procurado poner elementos de felicidad para todas sus criaturas que revelan su carácter bondadoso. La Biblia nos habla del amor de Dios en otro terreno más elevado, el de la Redención (Juan 3:16). Por ello concuerdan perfectamente el libro de la Revelación y el de la Naturaleza.
El hombre creado a imagen de Dios, conserva, aunque medio borrados por el pecado, estos distintivos de su origen. Posee sentimientos de compasión, de bondad, de ternura (no sólo hacia su prole, como los animales por instinto), sino hacia todos los otros seres. ¿Por qué? Porque Dios es amor.
Por la misma razón poseemos conciencia moral. ¿Quién es, en efecto, este yo que se levanta contra el otro yo para juzgarle y condenarle en nuestro fuero interno, aun cuando el motivo de la reprensión sea algo sumamente favorable a nosotros mismos? ¿Es un nervio que reprende a otros nervios de nuestro cuerpo? ¿Es un músculo que reacciona contra otros músculos? ¿Es, en una palabra, la materia condenando a la materia?
El animal se encuentra perfectamente satisfecho con saciar sus instintos, pero el hombre es atormentado por su conciencia si aquella satisfacción es en perjuicio de un prójimo. ¿Por qué? Porque Dios es justicia, y llevamos algo dentro de nosotros de ese atributo divino. Aun los hombres más relajados, más degenerados y crueles, tienen a veces algún rasgo de nobleza. Estos vestigios que nos quedan de la "imagen de Dios", prueban nuestro origen superior, y como consecuencia lógica un destino superior que el que nos presentan los filósofos de la "Nada".
3. El alma no es el cerebro
Nuestro yo no es ese pobre cuerpo que nos sirve de habitación. Muchos confunden el ser con el instrumento, pero el instrumento material no puede ser causa eficiente del pensamiento. ¿Cómo una vibración del tímpano puede convertirse en sentimiento de odio o de amor, de placer o de tristeza? ¿Quién se alegra o entristece? ¿Las neuronas, o sea, las células cerebrales? No, éstas son meros agentes transmisores, pues como dicen los sicólogos, no podemos imaginar el cerebro como un productor y receptor de imágenes que nadie recibe, que nadie recoge e interpreta. "Yo estoy triste con la noticia" no puede traducirse «una serie de imágenes dentro de mi cerebro se han puesto tristes». Sin el "yo" las más admirables operaciones de la perfectísima computadora del cerebro, nada son ni significan.
El cerebro es, ciertamente, la oficina del alma; y es maravillosa en su configuración y organización. Allí el alma archiva sus recuerdos. Pero debe haber algo más que un archivo. Por ejemplo, cuando olvidamos una cosa y la tenemos, como vulgarmente se dice, "en la punta de la lengua", alguien recuerda que otros detalles están ahí, y no dispone de ellos. Quizás el nombre de una ciudad, o de una persona.
¿Quién es el que posee el recuerdo del hecho, o de la cosa, pero carece del detalle perdido y lo manda buscar dentro de su archivo físico de neuronas? ¿Quién es el que "sabe" que lo "debe saber"? Es sin duda el "yo" extra-físico que llamamos "alma".
Tenemos muchos motivos para creer que el cuerpo es tan sólo el instrumento del alma, y sin duda alguna es el más adecuado para ella. Un cuerpo de ave o de pez, dotados de espíritu, habrían tenido grandes dificultades para poner en práctica sus pensamientos. Otros seres, muy semejantes a nosotros en cuerpo físico, pero no en inteligencia (los monos), parecen haber sido puestos para probarnos que la inmensa diferencia no consiste en formas o estructuras corporales, sino en algo extra-físico superior a la materia.
4. El alma es inmortal
a) Nos lo dice la lógica. No es material, y si la materia no se pierde, sino que se transforma, algo debe ocurrir con el alma. Si es hecha a imagen de Dios, y Dios es eterno, propio es que ella lo sea también.
b) Nos lo demuestra la gradación en la Naturaleza. Observamos en ella tres reinos: el mineral, vegetal y animal, en cuya cumbre se encuentra el hombre. Pero si la muerte nos destruyese por entero sería el retorno brusco de lo superior a lo inferior, del espíritu inteligente al polvo de la tierra. ¿Qué objeto tendría en tal caso la Creación entera? Pero si el mundo y el universo son habitaciones para educar seres morales y eternos, se explica la solicitud del Creador en beneficio de sus hijos.
c) Nos lo dice nuestra conciencia. ¿De dónde le vino al nombre la idea de inmortalidad si Dios no la reveló? Sería una burla demasiado cruel darnos el deseo y no satisfacerlo. El hecho de que el hombre haya pensado si tiene alma inmortal, es la mejor prueba de que la tiene, ya que a ningún animal se le ha ocurrido semejante duda.
d) Nos lo dice Cristo. El gran revelador de Dios a la humanidad afirma: "No temáis a los que matan el cuerpo" (Mateo 10:26). "Dios no es Dios de muertos.... porque todos viven a El" (Lucas 20:38).
La inmortalidad es la clave por la que el Nuevo Testamento resuelve todos los enigmas morales. La solución de todas las injusticias que padecemos, y la más gloriosa de las esperanzas. ¿Qué importa ya en tal caso la enfermedad y la vejez? (2.a Corintios 5:1). ¿Qué importa la misma muerte? Filipenses 1:21).
5. El alma puede perderse
Todo espíritu manchado por el pecado no puede entrar en a Vida donde reina la armonía de la perfección de los hijos le Dios. Este es el gran peligro acerca del cual Cristo nos vino a advertir (Juan 3:15 y Lucas 13:28).
Es la pérdida más terrible por ser irreparable. Todas las pérdidas humanas, de intereses o de salud pueden remediarse. Pero no poseemos más que un alma: si la perdemos, cuando Dios la pone a prueba, queda perdida para siempre. (Véase anécdota Pérdida irreparable.)
No estamos capacitados para definir en detalle lo que significa la perdición, pero debe ser algo bastante terrible, cuando decidió el Verbo de Dios a encarnarse y sufrir tanto con objeto de librarnos de semejante tragedia. Para evitarla es indispensable, empero, no solamente su sacrificio sino nuestra aceptación del mismo. De ahí tantas exhortaciones del Hijo de Dios al arrepentimiento y a la fe (Marcos 1:15 y Juan 5:40).
6. El alma puede salvarse
En otra frase más moderna, menos teológico-escolástica, "puede cumplir su destino". Según Hebreos 2:10, el Creador tuvo un gran propósito desde el principio de la raza, «llevar a la gloria a muchos hijos. (Véase anécdota Dos modos de imaginarnos a Dios.) Podemos malograr el propósito de Dios y perdernos, o ajustamos a él y salvarnos. ¿Cómo? Aceptando el medio de salvación por El dispuesto. Dios envió a Cristo a morir por nuestros pecados para poder perdonarnos con justicia, y al propio tiempo mover nuestro corazón retrotrayéndonos a una obediencia voluntaria y gozosa, la obediencia por amor, por gratitud por el afecto que su sacrificio ha levantado en nuestros corazones. ¿Lo haremos? ¿Corresponderemos al sublime propósito que Dios ha tenido de salvar nuestras almas?
7. ¿Qué significa la salvación del alma?
El alma humana, por ser espiritual y por ende inmortal, tiene posibilidades insospechadas, inimaginables desde este encierro de carne mortal en que nos hallamos. Puede observarse la grandeza de tal propósito en Juan 17:24; Juan 14: 1-3 y Efesios 1:11-12. (Breve glosario de tales textos según el tiempo y las circunstancias).
Aún estamos a tiempo para salvar nuestra alma inmortal. Hagamos caso de las palabras de Cristo. Tomemos en serio el asunto. Démosle el valor que tiene. Lo peor de la condenación será la idea de: "Podía ser feliz y no lo fui, podía salvarme y me condené." Quiera Dios que ninguno de los presentes tenga que decirlo.
ANÉCDOTAS
NIETZCHE Y EL GUARDA DEL PARQUE
Se cuenta del gran filósofo ateo Nietzche —quien después de haber escrito enjundiosos libros terminó su vida en un manicomio— que cierto día, hallándose sentado en un parque de Berlín le pasó desapercibida la hora del cierre. Un guarda tomándole por un viajero vagabundo que intentaba pasar la noche en el parque, se le acercó y le dijo:
—¿No ha oído usted la sirena de cierre? Dígame: ¿Quién es usted? ¿De dónde viene? ¿A dónde va? —A lo que Nietzche replicó:
—Esto es precisamente lo que me he estado preguntando desde hace cuarenta años y aún no he llegado a saberlo. ¿Podría decírmelo usted?
PERDIDA IRREPARABLE
Un hombre deseoso de adquirir fortuna vendió todo lo que tenía para trasladarse a California. Allí trabajó durante 16 años sin conocer descanso buscando el codiciado polvo de oro, logrando con el tiempo reunir una gran fortuna, la cual (en aquel tiempo cuando no existían las actuales facilidades bancarias), convirtió en un valioso diamante que se proponía vender en Europa por una cantidad que le haría rico durante el resto de sus vidas. Pero un día en que estaba mostrando la preciosa joya a unos amigos de viaje, un movimiento del buque le hizo perder el equilibrio, con tan mala suerte que el diamante resbaló de sus manos yendo a parar al mar. ¡Qué terrible momento! Pero es peor la pérdida del alma.
DOS MODOS DE IMAGINARNOS A DIOS
Alguien ha dicho que considerando las maravillosísimas disposiciones de la Naturaleza y el fracaso que representa la muerte para la vida, sobre todo en lo que al ser humano se refiere, o bien debemos imaginarnos a Dios como un niño que hace burbujas de jabón por el gusto de ver cómo se deshacen, o tenemos que considerar a Dios como a un padre que está educando a una familia para la Eternidad. ¿Cuál de los dos conceptos es más digno del Creador, y sobre todo, de un Creador sapientísimo como el que nos revelan las obras de la Naturaleza?
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