Tuesday, March 3, 2015

9 reglas para arreglar tus problemas de pareja, 
según el sentido común



Aunque en ocasiones no lo parezca, somos seres racionales. Y si en ocasiones no lo parece es porque cuando la ira nos invade, la mente se nos nubla y quizá lo que sale por nuestra boca no sea lo más adecuado para solucionar nuestros problemas de pareja. Quizá nos desahoguemos por un breve período de tiempo, pero a la larga, terminaremos ocasionando graves estragos en nuestra convivencia. Y no es que no sepamos cómo tratar a nuestra pareja, sino que en esos momentos críticos perdemos lo que precisamente debería ser más importante, el sentido común.
Ya se sabe lo que dice el simpático proverbio de nuevo cuño: “no discutas con un tonto, porque primero te hará bajar a su nivel y después te golpeará con su experiencia”. Algo semejante puede aplicarse al mundo de las relaciones de pareja, en el que debemos evitar ser arrastrados a la espiral en la que parece haber caído la otra persona. Más que contraatacar de manera cada vez más fuerte, quizá sea más inteligente rescatar a nuestra pareja de su propia estupidez y ayudarle a mantener la cabeza fría. O, si tal cosa no es posible, tener en mente los siguientes consejos la próxima vez que el asunto esté a punto de írsenos de las manos.
  • Recuerda la navaja de Ockham
El fraile franciscano inglés Guillermo de Ockham alumbró lo que sería conocido posteriormente como el principio de parsimonia, que viene a decir que en igualdad de condiciones, la teoría más simple tiene más posibilidades de ser correcta que la compleja. Lo cual viene a cuento cuando comenzamos a construir castillos en el aire y a atribuir causas insospechadas al comportamiento de nuestra pareja. Probablemente la explicación más sencilla sea la verdadera, y si se le ha olvidado llamarte es porque realmente se le ha olvidado, no porque estuviese citada con su amante en un hotel a las afueras de la ciudad.
  • ¿Por qué estás enfadado?
Intenta responder a dicha pregunta y descarta la primera respuesta: en muchos casos seguramente lo que tanto te haya enfurecido no sea el objeto de la discusión que se está manteniendo, sino otra razón más profunda o quizá un problema muy concreto que aún no se ha resuelto. En otros casos, ni siquiera tu pareja tendrá la culpa de tu enfado, sino que este puede haberse ocasionado en otro ámbito (trabajo, familia) y es ella quien está pagando los platos.
  • Para y deja que la otra persona se explique
No se trata únicamente de contar hasta diez entre exabrupto y exabrupto, sino también en dejar que la otra persona se explique y presente su versión de los hechos ante tus acusaciones. Quizá ello evite un aumento de la tensión hasta un punto de no retorno y solucione el problema sin necesidad de elevar el tono o sacar a colación otros temas. Nuestra mente funciona más rápido que nuestra lengua, y a veces una simple conversación sin alzar la voz sirve para convertir las sombras en luz.
  • Revisa tus argumentos
Muchas personas comienzan a discutir con una idea clara en su cabeza sobre lo que han de decir, especialmente si son ellas las que comienzan la confrontación. Ya que tan sabida tenemos la lección, quizá convenga revisar nuestra argumentación antes de pronunciarla en voz alta y, de esa manera, comprobar si lo que sugerimos es cierto o si se trata de una mera estratagema para hacer sentir mal a nuestra pareja. Si es así, quizá sea preferible tragarnos nuestras palabras.
  • Hazlo en el momento indicado
Para discutir apropiadamente sobre algo que nos molesta, también hay que saber cuándo hacerlo. El peor momento es, desde luego, cuando le tensión está a punto de explotar o en mitad de un cruce de acusaciones interminable, cuando las emociones nos hacen airear esos molestos trapos sucios que toda pareja tiene. Pero quizá tampoco sea muy apropiado aprovechar el buen rollo romántico para sacar a relucir aquel pequeño problemilla que ocurrió hace un mes y que hasta entonces no nos habíamos atrevido a comentar…
  • No pidas lo que no puedes dar
La estabilidad de una relación de pareja debe forjarse en el equilibrio más o menos simétrico entre ambos miembros: antes de acusar a la otra persona quizá convenga que nos paremos a pensar si estamos en disposición de exigir algo así a la otra persona o si es preferible, por el bien de ambos, pasar por alto pequeños detalles que en nuestro caso también han sido pasados por alto.
  • Una discusión no se puede ganar, sólo perder
¿Cuál es el fin de toda discusión de pareja? ¿Intercambiar exabruptos hasta que uno de los dos se dé por vencido y, convencido, pida perdón a su pareja y acepte que esta tiene toda la razón y nada más que la razón? ¿O simplemente hacerle comprender que uno de sus comportamientos nos ha molestado y que en lo consecutivo es preferible que se lo piense dos veces antes de volver a hacer algo semejante? Recordemos que muchas personas han ganado discusiones, pero a cambio, han perdido a sus parejas.
  • Los sentimientos no se discuten
El sistema judicial puede ser falible en ocasiones, pero la historia de las leyes ha proporcionado al ser humano una serie de herramientas racionales y útiles para solucionar sus conflictos. Por eso, quizá no sea tan mala idea tomar algunos de sus consejos y aplicarlos a nuestra vida en pareja, como es centrarnos en los hechos y no en las especulaciones. Es vital recordar que podemos tener algún desencuentro sobre los planes futuros o pasados, pero juzgar o anticipar sus sentimientos no nos hará más que realizar presunciones equivocadas.
  • Ponte en la piel del otro
Apelar a la empatía con la otra persona es uno de los consejos más habituales cada vez que surge una discusión, pero raramente se lleva a la práctica de manera estricta. Ello quiere decir que no estaría mal pensar cómo nos sentiríamos nosotros mismos si nuestra pareja nos espetase aquello que acabamos de reprocharle, si realmente somos justos al realizar tales acusaciones y si viene a cuento. Porque probablemente, la respuesta será negativa. 


Tomado de / el confidencial

Friday, January 23, 2015

LA JUVENTUD Y SUS PROBLEMAS
¡Qué hermosa es esa primavera de la vida! Los días de la juventud. Un tiempo de aprendizaje acelerado, de ilusiones y desilusiones, de éxitos y fracasos. Es la etapa de las mayores decisiones de su existencia.
Pero el joven de nuestros días, más que nunca, se enfrenta a duros problemas que llegan a sacudir los fundamentos éticos, morales, sociales y religiosos heredados y hasta su propia personalidad.
Querido joven: Quizás encuentres en este tema la orientación que anhelas. Hay cosas que te preocupan y... ¡tú mereces una respuesta!
PERSONALIDAD Y CARÁCTER
¿Cómo vencer nuestros complejos?
¿Te molesta demasiado lo que otros piensan de ti? ¿Criticas a menudo tus características personales o las de los demás? ¿Sufres, también, falta de confianza personal, de debida concentración, retraimiento, o timidez?
¿Tienes conflictos con los que te rodean?

Seguramente también tú deseas triunfar en la vida, desarrollando una personalidad sólida y enriquecida. Sería bueno que forjes tu propia escala de valores. Tal vez tengas problemas para hacerte de amigos, problemas con tus padres o con el ambiente en que te mueves. ¿Quién es el culpable?
La causa no está en ellos, sino probablemente en "ti mismo".Lo que piensas de ti mismo, y la actitud que asumes, es la imagen que reflejas frente a los demás. Esto tiene que ver directamente con la capacidad de hacerte de amigos, con tus problemas o el ambiente en que te mueves. Incluso tiene que ver con tu vida espiritual, tu actitud frente a Dios y tu tranquilidad y paz interior.
Cada persona debe decidir si va a llevarse de las actitudes, formas de vestir y proceder de los padrones sociales y culturales que otros tienen, de la forma de pensar de sus amistades, de sus metas y objetivos, o si se llevará de lo que Dios piensa y desea.
 "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", dijo Jesucristo (Mateo 22:39). ¿Te amas a ti mismo? La visión negativa que tengas de ti puede repercutir en la relación con tus amistades y dificultarte en descubrir el verdadero propósito de tu vida. Pueden derivar en rechazo, derrota, inseguridad y diversos complejos.
El complejo de superioridad es uno de ellos. La persona posee una tentativa exagerada de aceptación o bien puede llegar a la sofisticación en la forma de escoger sus amistades. Mayormente no somos conscientes de nuestros complejos. Buscamos razones, nos preguntamos por qué otros no nos aceptan como sinceramente lo deseamos. Los culpamos de diversas cosas y nos tornamos críticos y cínicos. En cierto grado, el complejo de superioridad es el tener una opinión demasiado elevada de uno mismo. La persona desprecia la actitud de los demás para con él, escogiendo aquellas amistades sobre las cuales el puede sobresalir. Las Sagradas Escrituras nos dicen: "...que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura..." Romanos 12:3.
 El complejo de inferioridad es otro problema. Cuando hay timidez excesiva, falta de autoconfianza o retraimiento, cuando alguien nos rechaza por nuestra timidez, se confirma en la mente la idea que somos inferiores. Cuando nos comparamos siempre con los demás y damos más valor a lo que otros opinan de nosotros, vamos desarrollando un sentimiento de inferioridad. Con el tiempo puede llegar a dañar nuestra personalidad, sintiéndonos inferiores y a preocuparnos demasiado en nuestras deficiencias. Como resultado evitamos el roce con otras personas a fin de no atraer la atención hacia nuestros defectos.
Sí, querido joven, Dios quiere que irradiemos su carácter, porque la verdadera belleza no se encuentra en la apariencia física sino en el cultivo de las cualidades espirituales.
 Si comprendes que has estado alejado de una personalidad ideal y te sientes perturbado en tus relaciones, con complejos, pídele perdón a Dios por no haber estado conforme como Él te hizo. Agradécele sinceramente por haberte hecho como eres y deja que Él interceda en tu vida. ¡Una nueva esperanza inundará tu corazón y obtendrás grandes victorias! Los resultados serán brillantes. Encontrarás nuevas amistades, se solucionarán todos tus problemas y sabrás desenvolverte en cualquier ambiente en el cual vivas. Millones de jóvenes, han encontrado en las Sagradas Escrituras una valiosa ayuda, la brújula que necesitaban para hallar el rumbo certero de su existencia.
DROGAS: ¿PARAÍSO O INFIERNO?
Millones de personas usan drogas en nuestros días. ¿Se hallan satisfechos? Buscan un paraíso, pero se encuentran con un infierno.
Al principio, la persona es asaltada por una oleada de colores y sonidos, en eso que llaman "viaje", pero pasado ese efecto suele entrar en una profunda depresión con sensación de debilidad.
La alucinación puede llegar a ser tal, que una mancha en la pared puede verse como si fuese un monstruo. Cuentan que una muchacha que había masticado un chicle con LSD, quedó poseída de tales ataques de furia, que lanzaba los objetos de un lado a otro con ímpetu salvaje. Al fin, tomó la jaula del loro, la estrelló contra la pared, sacó el animal de la jaula y lo comenzó a comer. Murió ahogada por las plumas. Otro, salió desnudo a dirigir el tránsito. Muchos inclusive matan, porque ven en sus amigos, sus peores enemigos. 
¿Por qué se han difundido tanto las drogas? ¿Cuál es la razón? ¿Qué es lo que lleva a la juventud a buscar un camino tan tortuoso que tanto daña la personalidad, la salud, y felicidad? Hay muchos que piensan que para erradicar las drogas, basta combatir los narcotraficantes. Proponen toda clase de medidas, haciendo gran despliegue de fuerzas militares, y estrictos controles, sin embargo no se atacan las causas. Si no hubiese consumidores, no habría traficantes y el negocio se derrumbaría fácilmente. 
La causa real está en la desintegración de la familia, el deterioro de los valores morales y religiosos, y en el vacío que siente nuestra juventud. Aturdidos por la música ensordecedora, arrastrados por el frenesí del placer, absortos en los afanes de la supervivencia diaria, no se le da lugar a las cosas espirituales. No hay tiempo para Dios, y el alma queda desprovista del rocío necesario que ayuda a germinar la fe y desarrollar las fuerzas morales necesarias para sobreponernos a los embates y las presiones de la vida diaria. 
El toxicómano puede llegar a tal esclavitud, que en el momento que le falta la droga, sufre una verdadera pesadilla. Por ejemplo: cuando el que ha utilizado morfina, heroína, etc., se abstiene; después de 12 horas se siente intranquilo, tiene sensaciones de debilidad, suda, tiembla, un líquido acuoso fluye por la nariz y los ojos, y tiene un dormir intranquilo. Luego se agrava, produciéndose vómitos explosivos, a veces hasta con sangre, dolores abdominales y violentas diarreas. Puede adelgazar hasta 5 kg. diarios, presentando un aspecto infrahumano. Todo eso por haber comenzado quizás por curiosidad, imitación o por tratar de llenar, con algo equivocado, el vacío de su vida. 
Queridos jóvenes: Evitemos aquellas cosas que pueden turbarnos tanto y dañar completamente nuestra vida. Las consecuencias de la droga son terribles. Esta esclavitud no mata solamente a quienes la consumen, sino también a quienes rodean a esa persona. 
Pero, ¿cómo podemos librarnos de los estupefacientes? Solo hay una manera de resolver el problema. "El consumidor mismo debe hacerse responsable de sus actos y efectuar cambios en su propia vida". El que consume drogas refleja una falta de responsabilidad personal, ya que el más desesperanzado de los adictos sabe que está destruyendo su cuerpo y su mente. Para dejar dicho hábito, es necesario que esa responsabilidad cobre interés, que una convicción impulsora lo lleve a la acción. Pero esa fuerza de voluntad se ha ido debilitando, por eso, si te encuentras amenazado por estos problemas, busca a Dios. Él desea ayudarte a hacer el cambio más sublime, y llenar tu vida con otros valores. Basta que hagas una entrega incondicional a Cristo. Busca aquello que realmente puede hacerte feliz: el cultivo de las cosas espirituales.
¿TIENES PROBLEMAS CON TUS PADRES?
Muchos jóvenes viven bajo tensiones en su hogar. Las exigencias de la vida moderna y el diario afán nos absorben tanto que muchos padres ya no tienen tiempo para dialogar con sus hijos. La deficiente comunicación deteriora las relaciones familiares, carcome nuestra felicidad y produce tensiones. Hay padres que tienen una preocupación casi traumática porque sus hijos no los comprenden, o desean irse de casa, y existen frecuentes discusiones y problemas en el hogar. El hijo piensa: ¡Mi padre no me comprende para nada! ¡Es un anticuado!
Padres: ¡Dediquen tiempo a sus hijos! Ellos los necesitan hoy.
Hijos: ¡Dialoguen con sus padres! y consideren que con el tiempo cambiarán los puntos de vista de ustedes
Se ha estudiado la reacción natural de cada edad:
  • Entre los 4 y 6 años, el hijo dice de su padre: papá es un sabio,
    ¡sabe todo lo que le pregunto!
  • Entre los 7 y 10 años de edad dice: papá lo sabe todo y, ¡qué fuerza que tiene! 
  • Entre los 10 y 14 años piensa: ¡Hum! Me parece que papá se equivoca en algunas cosas. 
  • Entre los 14 y 18, dice: ¿Papá? ¡Es un hombre chapado a la antigua! 
  • Entre los 18 y 25 piensa: ¡Pobre viejo, está completamente pasado de moda! 
  • A los 30 años de edad dice: ¡Qué problema! ¡Tal vez deba consultar a papá! y... 
  • A los 40 años lamenta: Mi padre fue un sabio, lástima que no supe aprovecharlo.
A lo mejor hay una cierta rebelión disfrazada dentro de ti, contra tus padres, pero: ¿Estás seguro que ellos son los causantes? ¿No será que sufres algún complejo, ya sea por una cicatriz en tu rostro, el color de tus ojos, la forma de tu boca o de tu nariz, e inconscientemente culpas a tus padres o a Dios que te hizo así? Tal vez puedas sentirte infeliz por tus errores pasados, o tengas cierta tendencia a querer saberlo todo. ¿Cuál es la verdad?
Si descubres, que la verdadera raíz de tu mal está en ti mismo, pídele perdón a Dios, y a tus padres. Si te sientes abatido, desanimado o deprimido, si has estado cargado de desconfianza, odio o rencor, y el sendero de tu vida quedó desdibujado y manchado, cambia ese rumbo equivocado y recuerda que Jesús está dispuesto a extenderte su mano, perdonarte y aceptarte en el mismo momento en que se lo pidas. Él cambiará tus puntos de vista y verás las cosas en forma diferente. ¡Aprovecha cuanto antes esta experiencia y el cariño emanado de tus padres! ¡Aprovecha mientras ellos están a tu lado haciendo de tu hogar un paraíso y no un infierno! Conversa con ellos, cuéntale tus problemas e inquietudes a quienes te dieron la vida.
LA VERDAD SOBRE EL SEXO
Nuestro mundo está saturado de sexualidad. Parece sumamente difícil alejarse del tema, ya que aparece no solamente en canciones, libros, programas de t.v. y cine, sino también la prensa anuncia y publica artículos sobre temas sexuales candentes y grotescos. Los anuncios comerciales suelen ser insinuantes porque el sexo "vende".
Las enfermedades sexuales últimamente han captado la atención del público. Científicos y médicos advierten que las enfermedades tales como: Sida, Sífilis, Clamidia, Chancroide, Gonorrea, Blenorragia, etc., amenazan peligrosamente nuestra civilización.
La televisión por cable y los videocasetes han traído al hogar películas, puestas a disposición de los muy jóvenes, en las cuales el tema sexual se visualiza descaradamente. La pornografía va tomando más auge, a pesar de las demandas legales en su contra. Las relaciones prematrimoniales que abundan cada vez más, han perjudicado a miles de jóvenes. Aunque se sienten y se creen liberadas, se ha observado que entre las madres solteras, hay cuatro veces más muertes en el parto que entre las casadas. Dios desea que el sexo sea reservado para el matrimonio.
Querida juventud: Consideremos que antes que exista intimidad física, debe haber intimidad espiritual. En el verdadero concepto de las relaciones sexuales tendrán prioridad el cariño profundo y el compromiso total. Con el tiempo se fortalecerá en una relación duradera y genuina, en comprensión y dicha. El apóstol Pablo escribe al joven Timoteo: "Huye también de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el Amor y la Paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor" 2 Timoteo 2:22.
¡NOVIAZGO!
El noviazgo es una etapa maravillosa. Tiempo de ilusiones y desilusiones, de sueños, derrotas y triunfos. De ansiedades y espera sin igual.
Desde la adolescencia van desarrollándose los sentimientos y comienza a trabajar el corazón. La juventud es el tiempo en que se tomarán las decisiones más importantes de la vida.
Pero, ¡cuántos han fracasado! ¿Verdad? ¡Cuántas parejas tomaron decisiones arrebatadas o fueron movidas por impulsos! El gran número de divorcios, uno por cada tres casamientos, deben alertarnos a considerar cuidadosamente esta decisión.
  • CONSEJOS IMPORTANTES
  • Casarse recién cuando se es maduro, física y mentalmente, cuando se es capaz de ganarse la vida y se tiene una edad conveniente.
  • No dejarse guiar solamente por la hermosura exterior, ya que ésta pasa. El sabio Salomón dijo: "Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, la mujer que teme al Señor, ésa será alabada" Proverbios 31:30.
  • Es peligroso llevarse por una pasión irrazonable. A menudo la pasión se convierte en odio.
  • Deben haber pasos preliminares: Amistad - Frecuentación - Noviazgo y Matrimonio. Un proceso en el que ambos se conozcan en sana camaradería.
  • Pregúntese: ¿Puede mi novio comprenderme y respetarme siempre?
    ¿Puede ser mi novia, una buena esposa, madre y compañera? ¿Es capaz de ayudarme, espiritual, práctica y financieramente? ¿Tiene mi novio seguridad financiera, un oficio y es laborioso? ¿Cómo trata a su madre? ¿Ama a los niños y animales? ¿Sabe perdonar? ¿Es rencoroso?
  • Cierto escritor ofreció la siguiente sugerencia a un muchacho que deseaba contraer matrimonio: "Si tienes en vista alguna señorita, procura verla cuando pela papas en la cocina. Si saca las cáscaras muy gruesas: es derrochona, si deja los ojos: es perezosa, si lava las papas una sola vez: es superficial, si las deja quemar: es negligente. Con esa no te cases, porque nunca te hará feliz" ¡Cuán importante es observar las cualidades de carácter de aquel con quien nos proponemos unir nuestra vida!
  • Antes de tomar una decisión definitiva, pide consejo a tus padres y sabiduría a Dios. Si te dejas conducir por Él, guiará tu vida hacia el éxito y serás muy feliz.
LAS MAYORES PREGUNTAS DE LA JUVENTUD
Cada joven desea encontrar una respuesta adecuada a sus preguntas.
Muchos no están satisfechos con los padrones de vida que se les impone. Desean tomar sus propias decisiones, y tienen razón, pues deben enfrentarlas.
Las tres preguntas principales son:
1 - ¿Qué hacer con Dios?
2 - ¿Qué hacer con mi vida?
3 - ¿Quién será el compañero de mi vida?
Elegir una profesión adecuada es importante. Pero, no pienses únicamente en ganar dinero, sino también, en servir a tus semejantes. Te sentirás útil, satisfecho y feliz. Si no quieres errar en esta decisión y en la tan importante del matrimonio. Considera bien la primera pregunta, deja que Dios dirija tu vida y te conduzca con su mano de amor.
Sí, esa primera pregunta: ¿QUÉ HACER CON DIOS? es muy importante.
Vivimos en un tiempo de escepticismo y de materialismo. En muchos colegios y universidades se enseña que el hombre desciende del mono o de algún otro ser inferior. La Biblia menciona que el hombre fue creado por Dios. No hay motivos para dudar, porque hay evidencias extraordinarias. La verdadera ciencia y la Biblia van de la mano.
Dios está en la conciencia de cada ser humano. No existe pueblo alguno que no haya buscado adorar a Dios de alguna manera.
La Biblia contiene 2.300 profecías extraordinarias. El pasado, presente y futuro está delineado con perfecta exactitud, inclusive el destino de imperios, pueblos y ciudades. Se describe la vida de personas antes que nacieran, los sucesos actuales, anticipaciones científicas interesantes como: la redondez de la tierra, la gravitación universal, el ciclo hidrológico, el avión, el automóvil, etc.. Las profecías de Daniel y Apocalipsis muestran en forma cronológica la historia política y religiosa de más de 2.000 años. Existen profecías matemáticas asombrosas. ¡No puede ser el resultado de la casualidad! Son cosas realmente interesantes, que ¡vale la pena conocer!
La Biblia da valiosos consejos y nos ayuda en todo estado de ánimo, pues dice 360 veces: "no temas" ¡Pero como tiene algunas cosas que cuestan entender, es conveniente tener una guía de ayuda, y ¡la tienes a la mano!
Fuente:http://www.biblia2000.com.ar/general/Juventud.htm

¿Cuánta televisión debo ver?



La Biblia dice: "Todo me les lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica." (1ª Cor.10:23). En otro lugar dice: "Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna." (1ª Cor.6:12).
En Cristo tenemos libertad, pero esa libertad tiene ciertos límites. Aquí en estos versículos podemos ver cuáles son esos límites.
Dice: "Pero no todo edifica"; y luego "No todas (las cosas) convienen" ... "Mas yo no me dejaré dominar de ninguna." La televisión no siempre edifica, no siempre conviene, y lo que, tal vez, es más importante, ella no debe llegar a dominarnos.
Hay cosas en la T.V. que pueden, sin duda, ser de ayuda. Sea para el colegio, como conocimiento general, sea como información. Sin embargo, la mayor parte de la programación televisiva no pretende entregar información o cultura, sino, simplemente, entretener.
La necesidad de recreación tiene su lugar en toda persona, pero ¿qué tipo de entretención entrega la T.V.? Sus programas interactivos son insulsos, sus temas, normalmente banales, referidos al submundo de las "estrellas" del espectáculo. ¿Qué edifica eso, qué conveniencia tiene eso para un hijo de Dios? Allí se dejan ver las formas de vida de esas personas, destituidas de toda moral; ellos viven la vanidad, el tráfago de una vida liviana, ellas forman parte de un ‘show’ que "vende".
La programación de la T.V. ha perdido una orientación seria. Los programadores no tienen en mente principios dignos de alabanza, sino simplemente el ‘rating’. Es decir, lo que la gente pide. La programación obedece a los dictados de los televidentes. Sabemos lo que el mundo quiere, cuáles son sus grandes dramas, sus grandes vacíos. En definitiva son ellos, quienes, de acuerdo a sus nefastos criterios (o falta de ellos), programan la T.V. que hoy tenemos.
La T.V. puede transformarse en un vicio. Hay niños y jovencitos expuestos totalmente a su influjo. Ellos no tienen restricciones. El mensaje de la T.V. –sea abierto, sea subliminal– es completamente asimilado por sus mentes. Ellos pasan gran parte de su tiempo libre (es decir, de su vida) frente al televisor. En ese camino, ellos fueron escalando varias etapas. Primero fue la etapa de los dibujos animados, de la T.V. abierta, luego la del Cable, de los videos, etc. A medida que la edad avanza, los gustos cambian, y la truculencia y la inmundicia también.
¿Qué conviene a un joven cristiano? Tener control sobre sí mismo y sobre lo que ve en T.V. Proverbios 25:26 dice: "Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda." Tenemos que usar la rienda con respecto a nosotros mismos y lo que nos afecta.
De manera que –sintetizando– el principio número uno es: "No todo edifica"; el segundo es: "No todo conviene"; y el tercero es: "No me dejaré dominar."

Creo que, si podemos ver lo que es nocivo para nuestra mente, y para nuestro caminar con el Señor, y si decidimos en nuestro corazón apartarnos de ello, el Señor nos dará la gracia para hacerlo.

Tuesday, January 13, 2015

El día esta en Sus manos



Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración. 2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah 3 Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. 4 Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah 5 Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová. 6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. 7 Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. 8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmo 4:1-8)

1. INTRODUCCIÓN
 
Todos tenemos que salir “afuera”, a veces sin una sonrisa en el rostro, continuar las rutinas del día, reiniciar la búsqueda… para sólo encontrar puertas cerradas. Todos debemos enfrentar las diversas vicisitudes de la vida; nadie está libre de ellas. El hombre, en algún momento de su vida, será presa del ataque injusto por parte de sus contrarios. No estamos exentos de las circunstancias adversas; el calumniador se levanta con la finalidad de hundirnos en la angustia y mantenernos en el estanco, sin posibilidades de continuar. Al término del día, con las fuerzas agotadas, el ánimo decaído y un panorama sombrío en frente; ¿qué hacer?, ¿dónde hallaremos fuerzas para seguir?, ¿cómo mantener la esperanza y conseguir el propósito para el que fuimos creados. 

2. EL DÍA QUE EL CREYENTE ACUDE A SU CREADOR (4:1)
 
La única opción que tiene el cristiano es recurrir a su creador con una actitud de dependencia y reconocimiento de su señorío, ya que toda circunstancia acaecida durante el día ha estado en todo momento bajo el resguardo de sus manos. Es uno de los mensajes cristianos importantes que debemos preservar en nuestra actitud cotidiana. 

2.1 - ESTE DÍA JEHOVÁ ESTÁ A UNA ORACIÓN (4:1a) 
Cerradas las puertas, levantar el clamor al padre celestial. Es el momento en que el creyente debe aferrarse con mayor fervor a la justicia y la misericordia de su Creador. Es que la oración es el único recurso mediante el cual nos dirigimos al Eterno. 

2.2 - DÍAS ANTERIORES HAN ESTADO EN SUS MANOS (4:1b) 
Recordar que Jehová, siendo fiel a su palabra, estuvo con nosotros en momentos difíciles del pasado. En el tiempo de angustia Él actuó en favor nuestro. 

2.3 - ESTE DÍA HA ESTADO CONFORME A SU JUSTICIA Y MISERICORDIA: (4:1b)
El cristiano comprende que La razón de esta dependencia, del clamor dirigido directamente al Padre, está basado en su justicia y su infinita misericordia. 

3. DÍAS EN LOS QUE SOMOS AFRENTADOS:
 
3.1 - LOS DÍAS EN QUE EL ADVERSARIO ACTÚA: (4:2)
En desmedro de nuestras convicciones, hay personas que se deleitan en la difamación, en la ridiculización del que actúa con piedad, de quien es congruente con su fe. Dirigiendo todos sus esfuerzos, sin importar los medio para lograr sus objetivos. El creyente presa del ataque de aquel que le es adverso, como humano que es, en su bregar, llega a agotarse y hasta sumergirse en la angustia.
4. CERTEZA Y ACCIÓN DEL CREYENTE DURANTE EL DÍA DE ANGUSTIA: (4:3-6)


4.1 - LOS DÍAS EN ORACIÓN: (4:3) 

La innegable verdad es que, como hijos de Dios, tenemos el privilegio de acceder a él con libertad. Por medio de la oración, pediremos entonces, que el Señor extienda su misericordia una vez más con la plena seguridad de que responderá a nuestras peticiones. 

4.2 - LOS DÍAS MEDITANDO EN EL SEÑOR: (4:4)
Como creyentes persistiremos en la dependencia de Dios; mantener el temor a Jehová, y en las horas de la noche, transcurridos los afanes del día, meditar en su palabra, recordar sus promesas, plasmadas en toda la extensión de su palabra, reflexionar en su grandeza y señorío. No olvidemos lo que hizo, hace y hará; ya que todo está bajo su control. Este día no fue la excepción, el Padre ha velado por sus hijos. 

4.3 - LOS DÍAS ACTUANDO CON JUSTICIA: (4:5a)
Actuando en lo cotidiano conforme a sus principios, con justicia en todos sus actos, con la vida que su Señor demanda, el creyente muestra la debida reverencia a Dios. 

4.4 - LOS DÍAS CONFIANDO EN EL SEÑOR: (4:5b)
El siervo, entonces, espera en su Señor; el soldado aguarda en su Comandante; el hijo confía con vehemencia en su Dios, todos los días de su vida. 

4.5 - LOS DÍAS DE DUDAS DEL CREYENTE: (4:6)
A muchos, en nuestra finitud, tal vez nos parezca que el eterno aguarda en silencio, que su benevolencia está lejana. Es cuando más es necesario que elevemos nuestro clamor y alabanzas a fin de ver la luz de su rostro en nuestras vidas. 

5. LOS DÍAS HAN ESTADO EN SUS MANOS. DOS CONTRASTES: (4:7)

5.2 - LOS DÍAS DEL CRISTIANO: (4:7a)
La felicidad que tiene el mundo es, en realidad, tan sólo una felicidad aparente, incomparable al gozo que el creyente tiene en el Señor, que es de naturaleza genuina e inmensurable.
El gozo, fruto del Espíritu Santo, que es inefable y glorioso nos permite continuar en la esperanza y seguridad de estar seguros en sus manos. 

5.1 - LOS DÍAS DEL MUNDO: (4:7b)
En rededor nuestro el mundo prospera en todas las esferas y áreas: económica, social y política; muchos se afanan en satisfacer necesidades superfluas, colmando sus vidas de riqueza material y vana alegría, sin contar ni tener en mente a Dios. 

6. LOS DÍAS ESTÁN EN SUS MANOS: (4:8)
6.1 - EL DIA DE HOY: (4:8a)
Como cristianos, al poner en sus manos todas nuestras necesidades, deseos y planes; por la grandeza de su misericordia, Él nos concede la paz. Esa paz que sobrepasa todo entendimiento, aquella que nos permite vivir el hoy con la plena certidumbre. En la paz de que luego de las contingencias del día, nos permitirá descansar, con plena confianza en su persona y providencia. 

6.2 - EL DÍA DE MAÑANA: (4:8b)
El creyente vive y vivirá confiadamente, cada instante del día sin temor del mañana; porque el que vive, su Dios, es eterno. El mañana está en sus manos, el porvenir está asegurado. 

7. CONCLUSIÓN
Por lo tanto, en la puesta del día, frente a cualquier situación adversa, debemos permanecer en la fidelidad de Dios. Reflexionar más en su palabra, depositar nuestra plena confianza en Él, actuar con justicia y con pleno gozo. Ante la adversidad, mostrar una sonrisa, seguros de que Jehová peleará y cuidará de nosotros en el diario vivir, conforme a su palabra. 


Tomado Centraldesermones
 

El Camino por Recorrer

http://static.squarespace.com/static/522fbe10e4b0a5b139fe4153/t/53a5884fe4b00ca08be3755e/1403357269415/

INTRODUCCION:
“El camino recorrido” ha quedado en el pasado. Para los efectos nuestros, el año 2014 ya no existe. No habrá otro tiempo como el que pasó. Ahora hemos comenzado otro período. El año 2015 se ha abierto con su agenda para que comencemos a escribir en él lo pensamos hacer. Ojalá que al plasmar nuestras metas podamos decir como el sabio: “Enséñanos a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría”. Que no comencemos este año sin tomar la decisión de Moisés, quien antes de seguir a la tierra prometida, dijo: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de este lugar”.
Así, pues, nos aventuramos a vivir un nuevo año. Para nosotros, esto será “el camino por recorrer”. El presente capítulo de Deuteronomio nos impide vivir una entrega condicional y parcial a Dios. Su gran desafío es una absoluta dependencia en Dios. Este capítulo es como si estuviéramos en presencia de Romanos 12:1-2. La intención de esta palabra es mostrarnos los peligros de la religiosidad contemporánea, que pretende decirnos que lo importante es separar un pequeño rincón para Dios una vez a la semana, mientras que el resto de mi tiempo y vida lo comparto con el mundo. El asunto es que todo mi ser le pertenece a Dios las veinticuatro horas del día. 

Con esto en mente quisiéramos adentrarnos en el año 2015. Que la exigencia de su palabra sea lo que determine mis acciones: “Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible hasta la venida del Señor”. La generación que quedó de Israel está a punto de entrar a la tierra prometida. Las demandas del Señor no podían ser menos que estas. De parte de Dios todo está preparado. Ahora nos toca nuestra parte. En el camino por recorrer hay una pedido por el lugar que ocupará la palabra, hay una seguridad de la gracia que nos espera, pero sobre todo, hay una confianza en vivir la autentica prosperidad que viene de Dios. Hagamos, pues, este recorrido juntos. 

I. EL CAMINO POR RECORRER DEMANDA LA GUÍA DIVINA DE LA PALABRA DE DIOS
 
1. Hay que guardar la palabra v. 6.
Una cosa es leer la palabra y otra muy distinta es guardarla. Usted podrá leer la Biblia todos los años, pero si no la guarda, ella no cambiará nada en su vida. El salmista (y si fue David con mayor razón), nos ha dejado una poderosa razón por la que debemos guardar su palabra: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti” (Sal. 119:9). Para Dios, la necesidad que su pueblo Israel considerara su palabra antes de entrar a Canaán, fue determinante. Bien sabía Dios de la inclinación de ellos por la idolatría, pero también del paganismo reinante en la tierra por conquistar. Cuando a Josué se le entregó la final tarea de llevar a Israel a la tierra prometida, el énfasis en guardar la palabra y la importancia de poner todo su esfuerzo en lograrla, quedó evidenciado en Josué 1:7-8. En el camino nuevo que estamos por realizar en este 2015, las demandas no podrían ser otras. Si queremos que nuestro recorrido por este nuevo tiempo tenga éxito, la palabra de Dios no debe apartarse ninguno de los días de este recorrido (Sal. 1:2). ¿Qué importancia tendrá el guardar la palabra este nuevo año? ¿Puede imaginarse lo que hará en nuestras vidas que cada palabra leída sea guardada en la vida? 

2. Cuidarás de ponerla por obra v. 1. 
 
Ahora vea esto. Una cosa es guardar la palabra como la gran defensa del corazón, y otra muy distinta es de cuidarla para “ponerla por obra”. Esta parte es lo que llamaríamos la palabra en puesta en acción. A Israel se le instruyó sobre la necesidad de practicar la palabra de Dios como garantía de su más rotundo éxito espiritual y material. Los resultados no podían ser mejores: “…para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres”. Israel desconocía los caminos de la tierra prometida. El entrar a un lugar donde jamás se había vivido, era una incertidumbre para los nuevos visitantes. La necesidad de poner por obra la palabra de Dios, era la única garantía de vida para una larga vida, acompañada de multiplicación familiar. “Poner la palabra por obra”, es darle una asignación a todas las cosas que compete a mi condición espiritual para temer a mi Dios y no pecar contra él, pero también lo que respecta la obra evangelística con el perdido. Sobre el poner por obra la palabra, Santiago 1:22 nos llama a ser “hacedores” de ella. 

II. EL CAMINO POR RECORRER SE NOS ABRE PARA QUE LO VIVAMOS A LA ALTURA DE LA GRACIA QUE NOS ESPERA
1. La gracia de Dios es poseer algo que otro hizo (6:10, 11).
 
Creo que ninguna descripción es tan exacta de la gracia como la que nos presenta este texto. ¿Se imagina mudarse a un lugar donde le regalen su casa, equipada con todo, pero además abastecida con toda clase de comida? ¿Se imagina poseer un lugar con todas las cosas que necesito, las cuales otro hizo y me las dejó para mi disfrute? Pues Israel vivió esa experiencia. La gracia es el don inmerecido de Dios a los hombres. Es la acción de un Dios que nos amó tanto que equipó la “despensa de nuestra vida”, sin que nosotros hayamos hecho nada para eso. La seguridad de esta promesa tuvo que llenar a Israel de profundo gozo al momento de poseer la tierra que se les prometió. De esta manera, y en especial para nosotros, en el “camino por recorrer” esta promesa se constituye en un olor a triunfo; en una nota que presagia una victoria. Seguramente el nuevo año que ha comenzado estará lleno de inseguridad para algunos, pero el saber que ya Dios dispuso lo necesario para transitar por él, debe llenarnos de regocijo. Su gracia nos sobre abundado para entrar en él. 

2. La gracia de Dios es infinita en sus recursos (8:7-9). 
 
Muchas cosas podrían definir a Dios como alguien inagotable en todos sus atributos. Escoja cualquiera de ellos y le aseguro que será inagotable. Pero ningún asunto de lo que él posee por su naturaleza divina lo hace tan inagotable, como lo es su gracia. En la vida tenemos carencia de todo; con mucha frecuencia se agota lo que poseemos. En algunos lugares más que otros la escasez es parte de su cotidianidad. Ahora bien, ¿no es consolador leer una promesa de esta magnitud proveniente del Dios que lo posee todo? Si para Israel fue confortante saber que la tierra que iban a conquistar ya estaba dotada de todos estos recursos, ¿no es interesante pensar que esta misma promesa Dios la extiende delante de nosotros al iniciarnos en este nuevo periodo de la vida? El largo desierto para Israel plantea estacionarse en una tierra cuyas características serían estas: “tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella…”. La certeza de esta promesa la tomamos para nosotros mismos. Damos por sentado que la gracia de Dios es inagotable. Bien pudieran avecinarse tiempos de incertidumbre espiritual, emocional o física, pero la gracia de Dios no será escasa. 

III. EL CAMINO POR RECORRER NOS INVITA A RECONOCER DE DÓNDE VENDRÁ LA PROSPERIDAD