Belén
Belén "Ciudad Natal de David", una ciudad
palestina situada al sur de
Jerusalén (a unos 9 km al sur), enclavada en los montes de
Judea, en
Cisjordania. Se encuentra administrada en la actualidad por la
Autoridad Palestina. Su población es de 27.000 habitantes,
[4] siendo la mitad
musulmanes y la otra mitad
cristianos, en su mayoría
ortodoxos.
[4]
La ciudad tiene gran significado religioso para los
cristianos y
musulmanes al ser, de acuerdo con la Biblia, el lugar de nacimiento de
Jesús de Nazaret según los evangelios de
Lucas y
Mateo. Es también un importante lugar de peregrinación para los
judíos, que veneran la
tumba de Raquel situada a la entrada de la ciudad y para los que la ciudad es lugar de nacimiento y de coronación del
rey David.
El gobierno de
Israel ha rodeado la ciudad de
murallas y pasos de control para evitar ataques terroristas, impidiendo el libre tránsito de los habitantes y limitando los intercambios comerciales. Esto ha provocado una gran disminución del turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.
Historia
La ciudad es mencionada en torno al año 1350 a.C. en las
cartas de Tell al-Amarna escritas por el gobernador egipcio de Palestina al faraón
Amenhotep III, describiéndola como un importante lugar de descanso para lo viajeros que iban de
Siria y Palestina a
Egipto. En 1.200 A.c. los
filisteos gobernaban el país al que llamaron Palestina.
[5]
En sus orígenes la población pertenecía a la
tribu de Judá. La tradición judáica considera la ciudad la cuna del rey
David, que daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel y bajo el cual el reino adquiriría un gran esplendor. Ello llevaría a que la ciudad fuese nueve siglos después (David es del siglo X antes de Cristo) asociada a otro gran personaje argumentado como su descendiente:
Jesús, (
Lucas 2, 4-15;
Mateo 2,1), lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el
Mesías (
Miqueas 5, 1 y siguientes), pero también donde vio la luz el rey
David (
Samuel 16,1.11-13). Precisamente el nacimiento de Jesús en este lugar se debió a que
José, esposo de
María, era descendiente de David, y como el país se hallaba bajo dominación romana, sus habitantes debían acudir a su localidad de origen para
empadronarse, de cara a que la potencia ocupante elaborase el
censo fiscal. El
Evangelio según san Lucas lo refleja así:
En aquellos días apareció un decreto del emperador
Augusto ordenando que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad. También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta.
Lc 2, 1-5
Al final del siglo IV, con la partición del imperio romano Belén pasó a depender de
Bizancio y se convertió en un importante centro religioso: se levantaron iglesias, monasterios y conventos. El emperador
Constantino I el Grande mandó construir, en el lugar donde se había producido el nacimiento de Jesús, la
basílica de la Natividad, que constituye el mayor atractivo religioso y turístico de la ciudad. En
529, la revuelta de los
samaritanos contra el
imperio bizantino asoló la ciudad y sus alrededores: la muralla de la ciudad y la basílica fueron destruidos, pero una vez la revuelta aplacada, la iglesia fue restaurada por el emperador
bizantino Justiniano I y la muralla restaurada.
[5]
En
614 Palestina fue invadida por los
persas, y en
637 el califa
Umar ibn al-Jattab visitó Belén y estableció relaciones amistosas con las autoridades eclesiásticas cristianas. La política de tolerancia practicada por los
omeyas se mantuvo hasta
1009, cuando el califa
fatimí al-Hakim lanzó campañas de persecución contra los cristianos; respetó sin embargo a la rica comunidad cristiana de Belén para seguir recibiendo sus tributos.
[5]
En
1099 fue conquistada por los
cruzados que fortificaron la ciudad e instalaron una comunidad
agustiniana. Suplantaron a las antiguas autoridades cristianas de la ciudad e impusieron el uso del
latín. El día de Navidad de
1100,
Balduino I, primer rey del
Reino Latino de Jerusalén, fue coronado en Belén, y ese año fue establecido un Obispado Católico en la ciudad.
[5]
Vista de la ciudad de Belén hoy.
Muro en Beit Jala (afueras de Belén) bordeando la carretera que conduce a Jerusalén.
En
1187, el
ayubí Saladino venció a los cruzados y conquistó Belén. En un primer tiempo expulsaron a los agustinianos y las relaciones con Occidente fueron cortadas, privando a la población de buena parte de sus recursos. Pero en 1244 dos tratados firmados con monarcas europeos permitieron a los agustinianos regresar y reabrir el paso de los peregrinos a la ciudad. Al poco tiempo, en
1250, la conquista del país por los
mamelucos circasianos acabó con la tradición de tolerancia y convivencia que caracterizó la historia de Belén. En
1263 las torres y las murallas fueron derrumbadas y las autoridades cristianas expulsadas. El siglo siguiente vio un restablecimiento paulatino de las influencias occidentales; se instaló una comunidad de
franciscanos y los agustinianos regresaron.
[5]
En
1517 los
turcos conquistaron Palestina, y en Belén empezó un periodo de conflictos entre los
franciscanos y los
ortodoxos griegos por la posesión de los santuarios, que habría de durar siglos. Los lugares santos del cristianimo pasaban de una comunidad a otra según el favor del que gozaban sus naciones de origen ante el califa otomano, por lo que estas disputas religiosas alcanzaron rápidamente dimensiones de política internacional. A finales del siglo XVIII el pueblo de Belén se había familiarizado con las costumbres y gustos europeos gracias al contacto permanente con los peregrinos cristianos, y su situación económica se había visto mejorada.
[5]
Egipto gobernó la región a partir de
1831 durante una década ensombrecida por una violencia creciente. En
1843, el
valí de Egipto
Ibrahim Bajá mandó desarmar a la población y destruir el barrio musulmán de Belén en represalias por el asesinato de uno de sus allegados. En
1841, el imperio otomano recuperó el gobierno de Palestina. Los habitantes tuvieron que cumplir con un servicio militar obligatorio, se impusieron fuertes impuestos y el desempleo aumentó. Ante la degradación de su situación muchos habitantes de Belén emigraron al extranjero, en particular a Iberoamérica, en busca de mejores perspectivas.
[5]
Con la
Primera Guerra Mundial se terminó el gobierno otomano en
1917, y Palestina pasó bajo
mandato británico en
1922. Belén contaba entonces con 8.000 habitantes.
[5]
En
1947, en el
Plan de Partición de Palestina propuesto por la ONU, fue designada junto a
Jerusalén como territorio internacional administrado por Naciones Unidas, una vez expirase el
mandato británico. Sin embargo, en el curso de la
primera guerra árabe-israelí que estalló inmediatamente después, fue invadida por
Transjordania y anexionada a Jordania junto al resto de
Judea y Samaria.
En
1967 durante la
Guerra de los Seis Días fue ocupada por los israelíes, al igual que el resto de Cisjordania. A raíz de los
Acuerdos de Oslo, en
1994 fue transferida como parte del territorio autónomo administrado por la
Autoridad Nacional Palestina.