Sunday, January 2, 2011

El llamado a la Santidad

Texto: 1 Corintios 1:2:
«A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros»*

Introducción:
Hoy hablaremos sobre la Salvación. Ahora estaremos hablando sobre el tema de cómo parecernos más a Dios, y eso es por medio de la SANTIFICACIÓN. Trataremos los siguientes temas:

(1) El llamado a la Santificación.
(2) El Santificador.
(3) El Creyente y la Santificación gradual.
(4) Los Frutos de la Santificación.

Lección:

1. El llamado a la Santificación. — El llamado de Dios a la Salvación no es un llamado intelectual, o místico; es un llamado a ser parte de la Familia de Dios por medio del Nuevo Nacimiento como ya hemos enseñado.

a. Santificación en el Texto Original se refiere a algo que ha sido SEPARADO, o CONSAGRADO a Dios. ¿Separado de qué? Separado del pecado para SERVIR a JESUCRISTO.

b. JESUCRISTO en Su Oración Intercesora antes de ir a la Cruz del Calvario, ora al Padre por NUESTRA Santificación, a través de Su Sacrificio en la Cruz. Juan 17:17-19 dice:

i. «Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.18 Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.»


2. El Santificador. — (2 Tesalonicenses 2:13) «Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad.»

a. Como podemos ver, el Santificador es El Espíritu Santo, quien primeramente nos hace nacer de Nuevo, y nos SANTIFICA Instantáneamente, limpiando nuestras vidas con la Sangre de JESUCRISTO. Eso es una obra Instantánea que solamente DIOS puede hacer, porque nadie puede limpiarse así mismo de sus pecados. Ahora veamos algunos aspectos sobre la Obra de la Santificación por medio del Espíritu Santo.

i. La Santidad es Instantánea. — La Santificación es la posición del creyente que ha sido SEPARADO de la esclavitud del pecado, para SERVIR a JESUCRISTO.

(1) De ahí que el apóstol Pablo en sus Epístolas, cuando se dirigía a los miembros de una iglesia local, les saludaba llamándoles SANTOS. Eso no lo hacía porque habían alcanzado la perfección, sino porque habían sido lavados en la SANGRE de JESUCRISTO El Hijo de Dios. 2 Corintios 1:1 dice:

(a) «Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo nuestro hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los santos en toda la región de Acaya,»

(2) Como podemos ver, todo creyente es considerado como parte del grupo de los “SANTOS”, no porque haya alcanzado la perfección, porque solamente DIOS es PERFECTO, sino porque ha sido SEPARADO del pecado para servir a JESUCRISTO nuestro Salvador.

La Santidad también es Progresiva o gradual. — (2 Corintios 7:1) «Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.»

(1) Esta etapa de la vida del cristiano se conoce como Santificación Progresiva, o gradual, porque el creyente siempre está en un proceso donde necesita a Dios TODO el tiempo.


3. El Creyente y la Santificación gradual.— Veamos algunas cosas sobre este punto:

a. El primero es que como hemos dicho ya, es Dios quien hace la obra en nosotros.

b. El segundo es que nosotros también tenemos una parte en la santificación, y es que está en nosotros el desear la santificación por parte de Dios, haciendo decisiones de apartarnos del pecado, y acercarnos a Dios. Veamos 1 Pedro 1:13-22:

i. «Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.15 Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó;16 pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.»17 Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.18 Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata,19 sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.20 Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes.21 Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios. 22 Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros.»

c. ¿Cuál es el método de la santificación? Como podemos ver, nos purificamos o santificamos, obedeciendo a la Verdad, que es la Palabra de Dios.

i. «¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra.10 Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.11 En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.» (Salmo 119:9-11)

ii. Y ahora concluimos con nuestro último punto.

4. Los Frutos de la Santificación. — La Santificación es el resultado del Nuevo Nacimiento. El cambio interior por la regeneración en nuestras vidas por medio del Espíritu Santo, produce un cambio real en la vida del creyente. Veamos algunas cosas sobre esto:

a. Debe de haber un deseo de cuidar nuestras vidas de las consecuencias del pecado. Esto es en cuanto a lo que uno ve, escucha o dice. El Texto Sagrado nos amonesta a abstenernos de las cosas que nos llevan al pecado, y más bien a buscar el Ser LLENOS del ESPÍRITU SANTO. Efesios 5:15-19 dice:

i. «Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios,16 aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.17 Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.18 No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.19 Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón,20 dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.»

ii. El Himno antiguo: Te necesito a toda hora, decía que las tentaciones pierden su poder cuando Dios está cerca. Hablando de la importancia de estar cerca de Dios. Por eso el título de “Te necesito a toda hora”.

iii. Ese himno dice la realidad de la necesidad de TODO creyente de estar cerca de Dios, y eso es el resultado de la SANTIFICACIÓN.

b. Recordemos el Título de esta Lección y es que Dios nos ha llamado a ser Santos. Veamos 1 Tesalonicenses 4:7:

i. «Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad»

c. Y para concluir, terminamos con las Palabras encontradas en 1 Tesalonicenses 5:23:

i. «Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.»

Los adolescentes, el noviazgo y los tiempos


- ¿Cuál es el concepto filosófico del noviazgo?
¿Qué se entiende en verdad, por tal cosa?


Creo que es una elección más, dentro de las elecciones que debe hacerse en la vida. Un período donde uno conoce a una persona y decide que sea su compañera o su compañero para toda la vida. No encontramos mucho en la Biblia sobre noviazgo, sí sobre matrimonio, pero no hay una teología acerca del noviazgo. Personalmente lo considero como una relación de acercamiento hacia otra persona para evaluarla de una manera más profunda y concienzuda, a fin de ver si es con quien compartiremos toda nuestra vida.

- ¿Cuál es la mejor edad para que los jóvenes empiecen a pensar en su noviazgo?
La vida es muy distinta cuando uno es adulto. Luego de las transformaciones, es posible que nos encontremos en pareja con otra persona y no con la que creímos conocer tres años antes.
Creo que desde niño. Uno tiene que encontrarse con el tema de su futura pareja desde pequeño. La conducta que van a tener en el noviazgo y cómo enfrentar el tema debe ser conversación familiar, con los padres, a medida que la persona comienza a «encontrarse» con el mundo del cual forma parte. Ahora bien, en cuanto a ponerse de novio, yo sugiero utilizar la adolescencia para conocer muchas amistades del sexo puesto, para lograr una vida social expansiva y así poder ir viendo distintos temperamentos y caracteres. De esta forma podrá elegir de una manera más correcta después del período de la adolescencia.

- ¿A qué se refiere «conocer muchas personas del sexo opuesto»?

Conocer a nivel amistad, a nivel grupal, en grupos sociales; no tanto a nivel individual, donde alguien se separa y sale solo con una persona; eso sería aislarse del grupo. Considero que la adolescencia es especial para estar en grupo, para formar parte de un buen grupo. Uno debe salir del grupo familiar y pasar a uno social. Entonces sí, después, se podrán asumir roles adultos. La adolescencia es la etapa de transición, a nivel grupal. Cuando hablo de conocer me refiero a grupos de chicas y de chicos, conocer distintos estilos y formas de encarar una diversión, ir a campamentos, visitar otros grupos cristianos en otras iglesias y de esta forma ir ampliando nuestra visión, con distintas características y formas de ser. Esto nos dará un enriquecimiento a nosotros y un mayor panorama en cuanto a la elección futura de nuestra pareja.

- ¿A qué se refiere con «una vida social expansiva»?

Que el joven pueda tener salidas sociales y recreativas, pueda tener una vida devocional y de servicio al Señor no en forma aislada, sino grupal, a través de grupos de evangelismo, campamentos, grupos musicales, de teatro o grupos de deportes. Por supuesto que esto depende de la aptitud, habilidad y el don que cada jovencito tenga.

- Hay un tema con muchas opiniones. En la suya, ¿a qué edad termina la adolescencia?

En esta, nuestra sociedad occidental, consideramos que la edad de finalización de la adolescencia ronda entre los 18 y 19 años.

- ¿Recién ahí piensa que un joven debería empezar a buscar su pareja?

Sí. O quizás ir empezando a decidirse sobre las que tiene en vista.

- ¿Cuál es el problema de empezar demasiado temprano con una pareja?

El problema, evidentemente, es de tipo madurativo. No se sabe cómo va a ser realmente un adulto si uno lo analiza en la etapa de su adolescencia. La adolescencia es una etapa de cambio, de transformación, donde todo lo emocional está «a flor de piel»; todo lo instintivo, así como el carácter, se va transformando y va cambiando también la visión que se tiene sobre las cosas. Es cuando se van perfilando las metas y proyectos más permanentes, van terminando también los estudios y se va afianzando en una profesión o en una tarea de tipo ocupacional. A esa edad uno va teniendo un mejor panorama de quién es la otra persona. Pienso que en esta etapa de transición se van dando muchas cosas y se van sedimentando quién va a ser la persona adulta en el futuro. La vida es muy distinta cuando uno es adulto. Luego de las transformaciones, es posible que nos encontremos en pareja con otra persona y no con la que creímos conocer tres años antes. Como dije antes, la adolescencia es una etapa de transformación, donde va adquiriendo su identidad. A veces tenemos ejemplos de personas que en su adolescencia eran terribles, pero sin embargo pasan esos años de locura adolescente y entran a perfilar una personalidad más madura, más sólida, firme, y de ahí en más uno ya tiene una visión más clara de quién es esa persona.

- ¿Cuáles son las cosas que los adolescentes suelen tener en cuenta para formar una pareja?

Muchas; se ve como importante la figura de la pareja, el aspecto externo, como viste, si está a la moda o no, si dentro del grupo es una persona céntrica, líder, simpática. Esto haría que si uno se pone de novio/a con esta persona, lograría una aceptación grupal pronta, rápida, teniendo alguien al lado que les aumenta su propia autoestima. Lamentablemente, son visiones parciales en las que se fija el adolescente para ponerse de novio. Algunos inclusive llegan hasta visiones de interés personal, si tiene o no una buena posición, o un automóvil para poder salir; son visiones parciales que no van a la real esencia de la persona.

- ¿Y cuáles son las cosas que ellos deberían ver y que les cuesta por su edad?

Creo una cosa importante es la familia; mirar quiénes son sus padres puede ser algo como para comenzar. Esto no marca, necesariamente, lo que será el hijo; muchas veces vemos que no hay un correlato entre padres e hijos, pero sí sería muy importante la visión de la familia. También la visión de cuáles son las metas, las expectativas, el proyecto que el jovencito/a tenga en su vida, qué es lo que quiere hacer. Analizarlo en cuanto al servicio, a la iglesia, si es una persona activa, si es una persona con dones que se preocupa por el Señor, si tiene una vida devocional individual buena, una vida cristiana activa y rica. Por supuesto que todo esto se conoce a través del diálogo, a través de la conversación. Se debe profundizar el diálogo y el intercambio de pensamientos, ideas, juicios, y no sólo mantener conversaciones superficiales sobre cualquier cosa; la única forma de conocer al otro es a través de escucharlo, hablar y tratar de entenderlo.

- ¿Es válida la amistad entre un hombre y una mujer sin ser necesariamente una pareja?

Lo veo difícil. Considero la amistad a nivel grupal. Considero que la amistad entre un hombre y una mujer, un jovencito y una jovencita, es siempre más que nada a nivel grupal y espasmódica; es decir, tienen un contacto por un tiempo quizás. Salen un día y charlan, pero después se separan y tienen contactos con otros; pero no una amistad perdurable y duradera entre un varón y una mujer que solamente se mantenga así a nivel de amistad. Creo que esto podría terminar en un noviazgo o que, en realidad, se están cubriendo otros tipos de necesidades y no una amistad realmente genuina. Le cuento una experiencia: Una vez a un líder de cierta iglesia se le ocurrió hacer parejas para oración en un grupo de adolescentes. Dividió a los jóvenes de a dos (un muchacho y una chica) para orar juntos por sus necesidades. Los dividió así, al azar, pensando que eso sería provechoso para la formación de amistades. Por supuesto, cuando el muchacho y la chica comenzaron a compartir sus necesidades espirituales y a orar juntos al Señor, en algunos casos empezaron a intercambiarse emociones y sensaciones; en otros llegaron a peleas y discusiones, pero no hubo nada que continuara de la forma que el líder había esperado.

¿Qué opina de los adolescentes que ya van por su segundo, tercero o cuarto noviazgo?

Pienso que puede haber, inconscientemente, temor a formalizar una pareja, temor a decidirse y equivocarse, o una inmadurez con respecto al tema, pensando que no es la etapa previa al matrimonio sino «un juego más» de la vida. Cuando hay un cambio de parejas muy rápido, donde uno tiene una relación y al poco tiempo otra, no lo vería como algo muy natural. Pienso que una persona, cuando encara un noviazgo, tiene que evaluar que, en cierto porcentaje de posibilidades, esa relación debería llegar a concretarse en un matrimonio. No necesariamente todo noviazgo tiene que terminar en casamiento; es un tiempo de estudio y preparación. Si en el tránsito de ese noviazgo se aprecia que la relación no va, que la pareja no es la indicada para compartir su vida, no hay ningún problema de romper ese noviazgo. Pero cuando son muchos y frecuentes los noviazgos y no se formalizan entonces creo que hay algún problema.

¿Cuáles son los daños que esas personas se hacen a sí mismas y ocasionan a otros?

En primer lugar, hay daño hacia la otra persona; entusiasman e ilusionan a una persona. Muchas veces pueden dañar los sentimientos de una manera ingenua. La otra persona inicia esa relación pensando que es querida y correspondida por el otro y después todo se termina. Puede haber un daño emocional grande e inclusive un daño espiritual, un enfriamiento espiritual o un cuestionamiento hacia Dios, de por qué pasan estas cosas. Por otro lado, hay un daño al «prestigio» de la otra persona, ya que un nuevo novio o novia debe muchas veces luchar con los recuerdos y celos hacia romances anteriores. Pero hay un daño grande que se hace la persona misma. Es el daño de ejercitarse en relaciones sentimentales que están malformadas en su esencia. Esto le traerá consecuencias en el futuro cuando quiera una vida correctamente orientada.

¿Cuáles son los peligros de comenzar un noviazgo demasiado joven?

En esto veo tres peligros:

- Por un lado está el de los noviazgos prolongados, los que generalmente terminan con mucha tentación en la búsqueda de la intimidad sexual y el serio peligro de pecar fornicando. Esto es muy serio y mucho más común de lo que parece en realidad.


- Por otro lado está el peligro del aislamiento. Cuando una pareja comienza un noviazgo demasiado joven, los dos terminan aislados del resto y no aprovechan de otras áreas de su vida de adolescentes por atender su noviazgo. Pierden relación grupal y la oportunidad de hacer otras cosas que no podrán realizar nunca más en la vida.

- El tercer peligro es que se casen demasiado jóvenes, cuando todavía no han terminado el tiempo de formación. Como anticipan su relación en pareja se exponen a concretar su matrimonio sin haber terminado antes de orientarse sobre varias cosas de la vida. Por ejemplo, en muchos el afán de casarse de una vez por todas los hace subestimar una formación académica, profesional. Cuando se es adolescente, como dije al principio, los elementos de juicio son mucho más superficiales.

Cómo ayudar al joven "caído"


Muchos líderes conocen poco la trágica realidad de la juventud; se han expresado públicamente y en privado con actitudes que hacen que el joven nunca se acerque a ellos para confesar y ser restaurado. ¿Cómo ayudar, prácticamente, cuando alguien ya ha caído y necesita ayuda pastoral?

Para poder ayudarlos, hay tres partes vitales para entender: 1)- Mi rol como consejero; 2)- Cómo ayudar a la persona a resolver o sobrellevar los resultados del pecado y 3)- Cómo ayudar a la persona a resolver las causas de su pecado. (por qué pecó).


MI CONDUCTA COMO CONSEJERO

Muchos líderes conocen poco la trágica realidad de la juventud; se han expresado públicamente y en privado con actitudes que hacen que el joven nunca se acerque a ellos para confesar y ser restaurado. Como la gente de mala vida no se acercó a los fariseos sino a Jesús, igualmente hay muchos que no se acercan a los "expertos" y "santos" porque sólo encuentran rechazo, condenación y retos. Podemos tomar la posición farisaica de señalarlos y decir que nunca deberían haber caído, pero si bien es verdad no resuelve la realidad.

Si pretendemos que Dios nos use para sanar a los caídos y golpeados, hay ciertas actitudes que debemos cultivar; sólo después de esto veremos frutos permanentes de nuestro trabajo en este tipo de problemas:

Su actitud pública y privada determinará cuántas personas vendrán a usted con estos problemas. Los que han caído se sienten juzgados, culpables, y no están buscando un juez sino un doctor. Buscan compasión, aceite para la herida, no un "palo en la cabeza". No es que esté bien el pecado, la gran mayoría de ellos ya lo saben; no necesitan que otra persona les diga eso sino de alguien a quien ellos puedan confesar su mal y ser guiados a la restauración. Misericordia y compasión necesitan fluir del Espíritu a través de nuestra vida y de nuestras palabras. Eso es fundamental para que la gente se acerque.

Hay que escuchar y preguntar, sin apurar ni avergonzar a la persona que se ha acercado. La mayoría de las personas abren lentamente sus vidas a otros, probando paso por paso si están siendo entendidas y comprendidas. La mayoría de nosotros queremos hablar antes que hemos escuchado toda la historia, y es allí cuando la otra persona se cierra antes de llegar al gran peso de su alma. Evite todo consejo hasta que usted realmente haya comprendido lo que pasó, por qué pasó, cuáles han sido los resultados, qué ha sido hecho y por qué, etc.

Dar tiempo a la persona para lamentar, llorar y expresar su pesar. Es muy importante para la persona expresar su dolor, así como el saber que usted también siente su dolor. Nunca trate de consolarlo en medio de las lágrimas con "clichés" espirituales como: "Todos somos imperfectos", "Todos hemos caído en algo", "Todo va a salir bien", etc. Son los consuelos del necio, el sabio dejará a la persona resolverlo. Observe Santiago 4.9,10: "Afligios, lamentad y llorad; que vuestra risa se tome en llanto y vuestro gozo en tristeza. Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará". La persona que no se lamenta y aflige por su pecado no encontrará el perdón y exaltación del Señor.

Mantener la confianza de la persona. Conozco muchos casos donde un joven ha confesado su pecado a su pastor y después el domingo ha recibido un "palo" a través del sermón. También conozco casos donde la confesión íntima ha sido compartida con otros o con la esposa, y después ha corrido por la congregación. La confianza violada difícilmente se vuelve a ganar. Únicamente debemos compartir información confidencial cuando es vital para la protección de la obra del Señor, y allí sólo con gran cuidado; esto sólo en situación extrema.Hay que reconocer también la gran diferencia entre el caso de un joven que viene a confesar su pecado y buscar la ayuda para salir y el de quien es encontrado en el pecado y no está buscando ayuda. En el primer caso, debo evitar que el pecado trascienda, en el segundo caso necesito seguir las instrucciones de Calatas 6.1 y Mateo 18.

No buscar más detalles de lo necesario en los actos impuros y vergonzosos (Ef. 6.3), porque después es probable que la persona, por vergüenza, huya de usted. Especialmente con una persona del sexo opuesto, en cuyo caso es sabio mandarla a un consejero de su propio sexo. Algunos, por su propia enfermedad, buscan y se deleitan en todos los detalles. Es enfermizo, es pecado y, por lo tanto, hace daño. Sólo debemos escuchar los detalles que la persona necesita y desea contarnos para ayudamos a entenderla.

Asuma con sinceridad y responsabilidad el papel de profeta y sacerdote, cuidando de no mal representar a Dios. (2 Sam. 12.1-13).La responsabilidad del profeta es ayudar a la persona a entender la verdad de Dios aplicada a su situación. Con gran seriedad y sabiduría debemos usar la Palabra para llevar y guiar a la persona a encarar su problema y resolverlo como Dios desea.El rol de sacerdote es el de orar con y por la persona, en la confesión de su pecado y la búsqueda de su restauración. Cuando vemos que la persona realmente ha confesado y se ha arrepentido necesitamos, como Natán, decir: "El Señor ha quitado tu pecado". Sin embargo, hay que hacerlo sólo cuando uno está convencido que delante de Dios es así.He visto nueva vida fluir en una persona cuando, después de la confesión honesta, he dicho a la persona: "El Señor ha quitado tu pecado". La declaración en el nombre de Dios ayuda a la persona a creer a Dios, lo cual es fundamental para gozar lo que el Señor tiene para ella.

El consejero nunca debe olvidar que la gracia de Dios y su Palabra es suficiente para toda situación humana. Hay casos dramáticos, difíciles, en los que fácilmente podemos desesperarnos con el aconsejado, sin saber qué hacer. Sin embargo, hay que creer y dar la esperanza en Dios, de que hay soluciones reales para los dramas más difíciles.

Discernir la responsabilidad de las personas en diferentes situaciones es fundamental para poder ayudarlas a salir. Es muy diferente la responsabilidad ("culpa") de una adolescente de 11 años que fue seducida por un muchacho de 21 años quien, deliberadamente, la condujo al pecado.Hay personas que son, literalmente, víctimas de la maldad de otros; sin embargo, muchas veces ellas se sienten culpables y sucias. La niña de 8 años abusada por su primo mayor o por su padre no es culpable de pecado, es víctima del pecado del otro. En cada caso hay que discernir la responsabilidad de la persona y trabajar a la luz de eso. La chica de 20 años que fue violada volviendo a su casa a la noche por un desconocido no es culpable de pecado, sin embargo en muchas ocasiones es acusada de haber "seguramente. provocado la situación por su vestir o forma de caminar" o algo así. La chica no sólo fue violada sino que después es menospreciada y maltratada por los cristianos super espirituales que tienen una teología cuadrada como los amigos de Job, y que no entienden que el sufrimiento no siempre viene por el pecado. Las víctimas necesitan gran amor y compasión, necesitan que lloremos con ellas, que sintamos su dolor y que juntos tratemos de recrear su confianza en Dios y su identidad como persona de valor (Ver Fui Violada, Apuntes Pastorales Vol. II, n° 4, para ayudar a personas en esta situación).


LAS RAZONES DE LA CAÍDA

Lo último importante es ayudar al caído a resolver la raíz que lo llevó a caer. En muchas ocasiones simplemente han estado de novios demasiado tiempo y poco a poco han ido hacia el sexo. Son humanos y no hay que excavar mucho más sino ayudarles a llegar pronto al casamiento. Sin embargo, no siempre es tan fácil. Marcela se sentía muy insegura. En su casa era la "fea", la que nunca podía hacer las cosas correctamente y la menospreciada por su padre; "Cenicienta", digamos. Gustavo, un compañero de clase en el colegio, era un muchacho tímido. Sus padres estaban en el proceso de separación. Marcela y Gustavo un día descubrieron que tenían mucho en común. Los dos encontraron en el otro a una persona que le entendía. Pasaban horas hablando y compartiendo. Lógicamente, al fin, se dieron cuenta que habían encontrado a la persona especial, que le apreciaba y amaba. Con el tiempo pasaban más y más tiempo juntos en la casa de Juan ya que los padres trabajaban. Cada vez el afecto físico avanzaba hasta que llegó a sus consecuencias naturales.

Eran dos personas reales, con necesidades reales que encontraron soluciones para sus problemas. Estas soluciones, realmente, no resolvieron los problemas, sin embargo, para ellos sí. Decir a esta pareja que deben cortar la relación, según los padres desean, será resistido por ellos y, casi seguro, resultará en fracaso.

Pastoralmente, tenemos que tomar en cuenta el por qué llegaron esas personas al pecado. Sí, hay veces en que es por rebeldía directa contra Dios, pero en muchas ocasiones hay necesidades que no son satisfechas. Sólo cuando entendemos la dinámica que los lleva al pecado, podremos ayudarlos a resolver las causantes verdaderas. Hay que recordar, también, que en una misma pareja los dos pueden tener causantes muy diferentes. En la página siguiente vemos las causantes y variantes, con un cuadro demostrativo.


PASOS PRÁCTICOS PARA EL CAÍDO:

  • Identificar los problemas reales y resolverlos.

  • Orar, confesar y buscar la obra de Dios en la vida interior.

  • Tomar los pasos santos y responsables necesarios para ganar la batalla. (Pedir perdón a quien sea necesario, reacomodar la vida según el deseo de Dios, casarse si es lo aconsejable, etc.).

  • Luchar la batalla de adicción sexual con un corte de estímulos.

  • Controlar la mente e ingreso de ideas: Decir NO a la pornografía, a la música sensual, la vestimenta indecorosa, las situaciones estimulantes

  • Mantenerse responsable a un amigo espiritual o pastor.

“Me alejé de Dios...”



Esta carta la recibimos el 10 de diciembre pasado. Por esos mismos días recibimos otro e-mail de un joven que nos decía: “He dejado de asistir a mi congregación; quiero pedir que me lleven en sus oraciones.”

¿Qué está pasando con los jóvenes creyentes?

Si pudiéramos hacernos oír por ti, que nos escribiste, o por ti, que estás en una situación similar, te diríamos con todas nuestras fuerzas: “¡Estás en un grave peligro! ¡Vuélvete al Señor, inmediatamente!”. Sin embargo, nuestro grito, por desesperado que fuese, no lograría infundir el temor que se debe tener ante un peligro así; a lo más haría que nos creyeses locos.

Pero, ¿qué harías tú frente a un hombre ciego que camina derecho hacia un precipicio? ¿qué harías tú ante un automovilista que corre, en una noche oscura de temporal, en dirección a un puente cortado? El peligro que enfrenta un joven creyente que se ha alejado de Dios no es menor; al contrario.

No se trata simplemente de que alejándote de Dios pierdes el gozo y la paz, sino se trata de que estás en peligro de perder tu vida.

Cuidado con los ‘rápidos’

¿Conoces los rápidos? Hay en Chile, a unos cien kilómetros de Temuco, unos famosos rápidos, los rápidos del río Trancura. Muchos turistas vienen de todo el mundo a disfrutar la emoción de lanzarse en unas pequeñas embarcaciones por una corriente avasalladora, evadiendo a duras penas las rocas y el peligro de volcamiento. La emoción es fuerte, y quienes las buscan, sin duda que las encuentran allí. Sin embargo, estos rápidos no revisten mayor peligro, porque los participantes llevan puestos los equipos de emergencia, y porque al final de la ruta están las aguas del lago Villarrica, mansas y tibias, que reciben a los excitados aventureros.

La corriente del mundo es –especialmente para ti que eres joven– como un rápido. Te ofrece fuertes emociones y está muy ‘en la onda’. Sin embargo, a diferencia de los rápidos del Trancura, la corriente del mundo no tiene resguardos para un cristiano, no hay allí chalecos salvavidas, ni hay un remanso al final del camino. Los ‘rápidos’ de la corriente del mundo tienen un final abrupto y violento, más parecido al de las cataratas del Niágara que a las del río Trancura.

Tú no caes como sobre una alfombra, sino ¡ay! te estrellas violentamente sobre las rocas, en las puertas mismas del infierno.

El peligro de perder la vida

¿Por qué hemos dicho que si te apartas de Dios estás en peligro de perder tu vida? La juventud es, amado joven creyente, la edad de las grandes decisiones. Lo que tú elijas ahora te seguirá para toda tu vida. Sea en el plano sentimental, sea en el plano laboral. En casi todo lo que hagas cuando seas adulto, estarás determinado por lo que hiciste (o no hiciste) cuando eras joven.

He aquí una cosa asombrosa: a la inexperiencia de la juventud, la vida le exige la sabiduría de la vejez para la toma de decisiones atinadas. ¿Quién aconsejará en ese momento? ¿Los padres? No, y aunque lo hicieran, si la sabiduría no está en el corazón del joven, los padres poco podrán hacer para suplirla. Los consejos de los padres, por sabios que sean, no hallarán eco en el joven a menos que dentro de él esté la Sabiduría. ¿Aconsejarán los pastores? Si el joven está lejos de Dios no buscará el consejo de un pastor. Su círculo de amigos le parecerá mejor que el más sabio consejero, aunque su fin sea la muerte misma.

Si eliges mal la esposa (o el esposo); si eliges mal tu profesión, y después quisieras servir al Señor, encontrarías un estorbo difícil de superar. La única posibilidad de no equivocarte en estos importantes asuntos es volviéndote al Señor (antes de que sea tarde) para que Él sea tu sabiduría. Hemos conocido jóvenes que amaban al Señor y tempranamente quisieron servirle; sin embargo, fueron estorbados más tarde, en forma permanente, por una esposa incrédula o por un trabajo asfixiante.

La oveja y el cerdo

Pero hay otro peligro, no menos grave que el anterior: Es la vuelta al pecado y a la inmundicia.

Cuando un hombre se acerca a Dios se aleja del pecado, pero cuando se aleja de Dios se acerca peligrosamente al pecado. Siendo un hijo de Dios, y habiendo conocido la santidad, se ve envuelto en las costumbres de los que no conocen a Dios. ¿Cuál será allí su satisfacción? Allí se sentirá muy desdichado. Una oveja y un cerdo reaccionan de manera diferente en el fango. Un cerdo que se mete en él gruñe de satisfacción y se enoja si intentan sacarlo. Una oveja, en cambio, no va a estar feliz allí, porque no está en su elemento. Va a luchar hasta que logre salir de él.

Un joven lejos de Dios está muy próximo a caer en el barro, a ensuciar sus ropas. Allí no va a disfrutar del sucio placer mundano, porque el Espíritu Santo le redargüirá. No está bien con Dios, pero tampoco estará bien en el mundo.

Su suerte será muy desdichada mientras no vuelva a Dios.

Lo que se siembra, se siega

Las Escrituras afirman: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gál.6:7). La juventud es una época de siembra. Muchos pecados cometidos en la juventud tienen su cosecha de muerte el resto de la vida. Un hijo concebido en la soltería, un accidente físico, un exceso moral, etc, todo ello es una siembra que traerá inevitablemente una cosecha.

Muchos traumas sicológicos que llevan los adultos son el efecto de una dura experiencia juvenil, de un pecado largamente acariciado. Sin embargo, tú puedes sembrar también una buena semilla. La sensatez, la cordura y la sabiduría de Dios pueden guiarte eficazmente para no errar el camino. Tu vida adulta puede tener la paz y el reposo que dan las decisiones sabiamente tomadas cuando tú estás en paz con Dios.

Advertencia e invitación

¿Cuál es, entonces, la palabra para los jóvenes que creen en Dios, pero se han alejado de sus caminos? Es, fundamentalmente, una palabra de advertencia.

Pero no es sólo eso. Es también una palabra de invitación.

La Palabra de Dios dice: “Buscad a Dios mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Is. 55:6). Y también dice: “Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb.4:16). En otro lugar dice: “Acerquémonos con corazón sincero...” (Heb.10:22).

Tú no necesitas hacer méritos antes de acercarte a Dios. Dios sabe que tú no puedes mejorarte a ti mismo, ni tampoco acercarte a él cuando tu corazón está frío y duro.

Pero le puedes hablar sinceramente y decir lo que realmente sientes. Dile que has pecado, que no puedes contigo mismo, que si Él no te ayuda, estarás perdido. Dile sin rodeos todo lo que pasa en tu vida y pídele ayuda. La sangre de Jesucristo está a tu favor, y el Abogado que tienes en los cielos defenderá tu causa. (1ª Juan 2:1).

Si lo haces con sinceridad, recibirás socorro. Dios es tan misericordioso y fiel a su Palabra, que la única manera de no ser ayudado es no pidiendo ayuda.

Con todo, recuerda: Si dejas fuera de tu vida a Dios, entonces las consecuencias pueden ser muy trágicas, y sobre todo, perderás la seguridad, el gozo y la paz que sólo Dios puede dar.

Un siervo de Dios, C.H. Spurgeon dijo: “Si no estás buscando al Señor, el diablo te está buscando a ti.” Y el diablo, que vino para hurtar, matar y destruir, no te busca para hacerte bien. El Señor Jesús, sin embargo, vino para darte vida, y vida en abundancia. (Juan 10:10).

El Salmo 91:1: dice: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”. ¿Estás tú bajo el alero de Dios o estás a la intemperie, expuesto a todos los peligros?

Tú sabes que Dios te ama. Esto es una verdad preciosa para ti, ¿verdad? Sin embargo, si tú le has vuelto la espalda, ¿cómo podrá Él defenderte? Si no te quieres poner bajo el abrigo del Altísimo, ¿cómo morarás bajo su sombra?

De ti depende el lugar donde estar. Que el Señor te conceda la gracia para buscar refugio en el Señor Jesucristo.

Deseamos que tú, cuando seas adulto, puedas decir con el rey David:

“Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.” (Salmo 71:5-6).

Thursday, November 4, 2010

CUANDO SIENTAS QUE TU BARCA SE TE HUNDE


A ninguno de nosotros nos gusta la adversidad. En lo personal, no me agradan para nada las tormentas, porque siento que mi barca se hunde, porque siento que el mar se abalanza sobre mi y porque no sé qué rumbo tomar. En las tormentas de la vida es cuando realmente nuestra fe es probada.

Pedro alentaba a los cristianos a no olvidar la herencia que tenemos en los cielos, la cual está guardada para nosotros por la fe en Jesús.

Él decía: "Por eso, alégrense, aunque sea necesario que por algún tiempo tengan muchos problemas y dificultades. Porque la confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se prueba con fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se prueba por medio de los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir.

Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que se ha probado tanto merece ser muy alabada. Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras. Ustedes viven alegres porque ya saben que Dios los salvará, y por eso confían en él." 1 Pedro 1:6-9 (Traducción Lenguaje Actual)

¡Este correo electrónico es simplemente para recordarte que las tormentas son pasajeras! No durarán para siempre. Tal vez tu cielo esté cubierto de nubes negras y amenazantes, pero pronto vendrá el Sol de Justicia, así que:

"Vive con alegría tu vida cristiana! Lo he dicho y lo repito: ¡Vive con alegría tu vida cristiana! Que todo el mundo se dé cuenta de que ustedes son buenos y amables. El Señor viene pronto. No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo."
Filipenses 4:6-7 (TLA)


Cuando el apóstol Pablo era perseguido por su fe, él dijo: "Por eso, aunque pasamos por muchas dificultades, no nos desanimamos. Tenemos preocupaciones, pero no perdemos la calma. La gente nos persigue, pero Dios no nos abandona. Nos hacen caer, pero no nos destruyen.2 Corintios 4:8-9 (TLA)

Por eso el salmista oraba: "Cuando me encuentro en problemas, tú me das nuevas fuerzas. Muestras tu gran poder y me salvas de mis enemigos". Salmos 138:7 (TLA)

Hoy Jesús te dice, como se lo dijo a sus discípulos:
Jose Elias (Pon tu nombre), no te preocupes. Confía en Dios y confía también en mí...Te doy la paz. Pero no una paz como la que se desea en el mundo; lo que te doy es mi propia paz. No te preocupes ni tengas miedo por lo que va a pasar pronto... Juan 14:1 y 27 (TLA)